El intercambio de bienes entre la Unión Europea (UE) y Mercosur superó los 111.000M€ en 2024, con unas exportaciones europeas de 55.200M€ y unas importaciones de 56.000M€, según datos de Eurostat. La foto es la de un comercio casi equilibrado en valor, pero con una diferencia clara en el tipo de productos que se mueven en cada dirección.

En lo que la UE vende a Mercosur, el peso recae en capítulos industriales: maquinaria y aparatos (28,1% del total exportado), químicos y fármacos (25,0%) y equipos de transporte (12,1%), de acuerdo con la Comisión Europea. En sentido contrario, las compras europeas desde Mercosur se concentran en productos agrícolas (42,7%), minerales (30,5%) y pasta y papel (6,8%). En términos de volumen físico, la relación tiende a apoyarse en materias primas y mercancías de menor valor unitario desde Sudamérica, frente a bienes industriales de mayor valor unitario desde Europa.
Esta composición explica por qué, en una lectura global, se suele presentar el acuerdo como un intercambio en el que el campo queda en el foco político, mientras la oportunidad económica más directa se identifica en la industria y los servicios. En este marco encaja el debate sobre los sectores beneficiados por UE-Mercosur, que para la parte europea se concentran en la exportación de bienes industriales con aranceles elevados en destino y en un acceso más fluido al mercado.

El motor industrial del acuerdo
El argumento comercial más repetido desde Bruselas es el recorte de aranceles que hoy penalizan a la industria europea en Mercosur. La Comisión sitúa esos derechos en niveles de referencia como el 35% para piezas de automóvil, el 20% para maquinaria, el 18% para químicos y el 14% para fármacos, y estima que la eliminación de barreras permitiría a los exportadores de la UE ahorrar más de 4.000M€ al año en derechos de aduana. En la práctica, el núcleo de beneficio se concentra en automoción y componentes, bienes de equipo y maquinaria industrial, química y farmacéutica, y un conjunto amplio de equipos eléctricos, instrumentación y tecnología asociada.
A ese “premio” industrial se suman palancas menos visibles, pero relevantes para una parte importante de la economía europea. En servicios, la UE exportó 28.500M€ a Mercosur en 2023, frente a 13.100M€ en sentido inverso, y la Comisión destaca el acceso a contratación pública en igualdad de condiciones, además de procedimientos aduaneros más simples. También se subraya un interés estratégico en materias primas críticas y bienes ligados a la transición, en un contexto en el que la UE busca diversificar suministros y mercados.
Otra clave del enfoque europeo es la concentración del mercado: más del 80% del flujo comercial de bienes UE–Mercosur se produce con Brasil, lo que refuerza el atractivo para grandes exportadores industriales y para cadenas de valor que ya operan o quieren operar en ese país. Con este telón de fondo, el debate político se ha reactivado en la UE a comienzos de 2026, con reuniones específicas para encauzar apoyos y con la discusión centrada en cómo encajar salvaguardas y garantías, mientras el calendario institucional avanza.




Creen que venderán coches y maquinaria? y llegarán los chinos y la venderán más barata, ya habrán destruido el campo europeo para entonces. Y dirán que comer bichos es la solución. Mientras a los poderosos les llega para comer chuletas y beber leche.
La alimentación será muy cara o ultra procesada e insana a de más contaminante para el planeta.