Para proteger la salud de los rebaños, los centros de inseminación artificial (IA) añaden actualmente antibióticos a las dosis de semen por imperativo legal, con el objetivo de prevenir la transmisión de patógenos desde el macho a las ovejas. Sin embargo, el uso recurrente de estos fármacos puede favorecer la aparición de bacterias resistentes y su difusión en las granjas, con el riesgo de que los tratamientos veterinarios pierdan eficacia y se comprometan la sanidad animal, la salud pública y el equilibrio del medio ambiente.

Con este punto de partida, se trabaja en un modelo de inseminación segura que reduzca la dependencia de antibióticos sin perder garantías sanitarias ni productivas. El enfoque pasa por analizar la calidad microbiológica del semen e identificar resistencias para evitar que microorganismos no deseados lleguen al rebaño y para preservar la eficacia de los tratamientos.
En esa línea se enmarca el proyecto transfronterizo RAM, que incorpora el uso de la metagenómica como herramienta de análisis genético avanzado. Esta tecnología permite identificar de forma exhaustiva el mapa de microorganismos presentes en las muestras —bacterias, virus y genes de resistencia— y ofrece una información más precisa que los métodos tradicionales, según trasladan desde el ámbito técnico del proyecto.
Esa identificación detallada permite determinar qué bacterias resistentes están presentes en el semen y, a partir de ahí, diseñar protocolos de control que impidan su llegada a las explotaciones. El objetivo final es que la inseminación artificial ovina sin antibióticos pueda sostenerse sobre medidas de bioseguridad y verificación microbiológica, sin comprometer la sanidad del rebaño.
El trabajo también se plantea como una palanca para la rentabilidad. Mantener un estatus sanitario protegido y contar con tratamientos que sigan funcionando reduce riesgos productivos y aporta estabilidad a la explotación. En la práctica, el análisis de las dosis busca asegurar el éxito de los ciclos reproductivos: al identificar y evitar bacterias resistentes, se aspira a sostener un mayor número de partos y a que las ovejas mantengan su capacidad de producción de leche, con impacto directo en la viabilidad de la granja.
La dimensión transfronteriza añade un componente de coordinación entre centros de selección de Francia y Aragón. Dado que las amenazas sanitarias y los efectos del cambio climático afectan al conjunto del entorno pirenaico, el proyecto plantea protocolos comunes para proteger razas autóctonas como la Latxa a ambos lados de la frontera y para garantizar que la difusión de la mejora genética sea igual de segura y competitiva.
Como punto de partida de esta coordinación, esta semana se ha celebrado en Arkaute la reunión de inicio del proyecto, con sesiones técnicas para definir las acciones de caracterización microbiológica que se llevarán a cabo tanto en machos como en ovejas. La jornada se completa con una visita a las instalaciones de Ardiekin para conocer la operativa de los centros encargados de aplicar estas innovaciones.
El centro tecnológico NEIKER participa en el proyecto RAM, que se desarrolla en el marco del programa europeo POCTEFA (Programa INTERREG VI-A España-Francia-Andorra), una iniciativa de cooperación transfronteriza orientada a impulsar el desarrollo sostenible y la competitividad del sector agroganadero en el área de los Pirineos.



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