La familia Txueka, propietaria de la legendaria bodega de Txakoli de Getaria, Txomin Etxaniz, acaba de se premiado con el premio de Euskadi Gastronomía en el apartado de Enogastronomía. Además de felicitarlos públicamente, conviene no ser cegado por el brillo de los premios y recordar que el éxito actual es fruto del trabajo de varias generaciones que han trabajado las escarpadas viñas al borde del Cantábrico y dado con la tecla de una exquisita elaboración del Txakoli. He utilizado la expresión dar con la tecla, pero los que conocen la vida del sector primario, son sabedores que no hay fórmulas mágicas si no un trabajo continuo, silencioso y compartido entre todos los miembros de la familia.
Si tuviese alguna duda al respecto, no tiene más que mirar qué les ha ocurrido a aquellos futbolistas, actores y empresarios famosos que se arrimaron al mundo del vino esperando, además de chulear con su nombre en la etiqueta, obtener unos pingues y rápidos beneficios económicos. No los busque, todos ellos escaparon por patas al menor contratiempo.

El que no escapa por patas de Euskadi es el lobo que está haciendo de las suyas, día sí y día también, en las comarcas de Karrantza y Enkarterri en Bizkaia, metiendo el miedo, además de los animales muertos y malheridos que va dejando a su paso, a los ganaderos que ya no saben qué hacer para escapar de sus garras y para poder seguir desarrollando un modelo de ganadería extensiva basado en el pasto de casa.
La cerrazón del Gobierno Central y más concretamente de los responsables del Ministerio de Transición Ecológica para relajar la protección del lobo y con ello, permitir, en situaciones motivadas, su abatimiento mediante la caza, está desesperando a los gobiernos loberos, situados principalmente en la Cornisa Cantábrica y en Castilla y León, que no logran hacer derribar los muros legales construidos por la entente entre ecologistas y políticos del gobierno central, por cierto, unos por acción, los de Transición Ecológica, y otros, los de Agricultura, por inacción.
Otro que no escapa por patas es Don Juan Roig, dueño y presidente de Mercadona, que, como todos los años, hacia mediados del mes de marzo presenta su memoria anual donde da cuenta de los resultados obtenidos, del número de establecimientos que tiene en el conjunto de la península ibérica, de los empleos y la magnitud de los beneficios y rentabilidad de la actividad. Una rueda de prensa que suscita un gran interés entre los medios puesto que Don Juan, además de empresario, es un magnífico comunicador y siempre logra apuntar alguna idea o frase que será reproducida por todos los medios de comunicación. Acuérdese de aquello que dijo el año pasado de que las casas del futuro no iban a tener cocina.
Pues bien, por mucho que uno esté acostumbrado a escuchar las cifras de Mercadona, la cuestión es que las cifras de este año son tan buenas que abruman al mejor de los pintados.
Comienzo enumerando que la facturación del año 2025 creció un 7,9% con respecto al año anterior, alcanzado la astronómica cifra de 41.858 millones de euros de ventas, lo que supone un incremento de 3.058 millones más. Los beneficios alcanzan los 1.729 millones de euros, lo que supone un incremento del 25% en los beneficios obtenidos y para completar estas gruesas cifras, merece la pena destacar que la rentabilidad obtenida en el 2025 es del 4,5% sobre ventas, cuando lo habitual, hasta ahora al menos, en el mundo de la distribución es que la rentabilidad de la actividad se mueva entre el 1% y el 3%. Además, no conviene pasar por alto que Mercadona con el 6,2% de los supermercados que tiene en el estado español, acapara el 29,5% de la cuota de mercado. Ósea, dicho de otra forma, la cuota de mercado del restante 70% se reparten entre los restantes 24.200 supermercados que suponen el 93,8% de los establecimientos.
Finalizo volviendo al augurio de Don Juan del año pasado, que las cocinas desaparecerían de nuestras casas, y sabiendo que este señor no da puntada sin hilo, Mercadona está poniendo todo su empeño en que se cumpla augurio y en ponerle la alfombra roja a los vagos que consideran tiempo perdido cuidarse y cuidar a sus seres queridos cocinando alimentos exquisitos y saludables mientras consideran tiempo ganado el dedicado a mirar el móvil, descojonarse con las chorradas de Tiktok y/o flipar con las fotacas de Insta, y tal es el empeño que, este año 2025, que la facturación de sus productos de la sección “Listo para Comer”, junto con los platos preparados, alcanzan los nada desdeñables 3.000 millones de euros.
Dicho lo dicho, entenderá usted perfectamente que Don Juan no quiera escaparse por patas a ningún lado. De escaparse, escapará a expandirse a nuevos países en los que replicar su fórmula de éxito.




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