Tras dos jornadas de reuniones en Madrid, el sentimiento en el sector productor es de absoluto desamparo. Charo Arredondo, responsable del sector vacuno de leche de COAG, ha relatado la «cruda realidad» vivida tras los encuentros con la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA) y la mesa sectorial en el Ministerio de Agricultura. El balance es agridulce.

¿Con qué sensaciones cierran los ganaderos este ciclo de encuentros?
La reunión con la AICA fue sensiblemente mejor que la de el Ministerio; por lo menos nos escucharon y nos entendieron. Los responsables de la Agencia nos han confirmado que realizarán inspecciones de oficio y nos han pedido que les hagamos llegar toda la documentación posible, especialmente los contratos que se están firmando con bajadas de siete o diez céntimos, así como las ofertas presentadas a los que están tirando la leche, porque se ve claramente que es una destrucción de la cadena de valor. Sin embargo, la sensación al salir del Ministerio ha sido de un desamparo completo. Ni siquiera ha estado presente la secretaria, nos han dicho que estaba enferma, y hemos salido sin ninguna solución, con las orejas gachas y directos para casa.
El Ministerio no se ha movido de su posición; se han limitado a decir que la industria puede actuar así y punto. Nosotros esperábamos una intermediación real por parte de los directores generales para revertir la situación o, al menos, para obligar a las empresas a negociar una bajada que fuera moderada, pero no hemos conseguido absolutamente nada. Mientras la industria alega que en Europa el precio está más bajo y que debemos producir con menos costes, nosotros les hemos reiterado que eso no es posible, y menos en el momento actual. Es un auténtico sopapo al campo.
Ante este escenario de falta de acuerdos, ¿qué le espera ahora al sector productor?
Ahora vamos a reunir los contratos que se han firmado y las ofertas que no, para poderlos traer a la AICA y que se estudie todo esto, a ver si se cubren los costes de producción. Para nosotros, los ganaderos no entramos en los parámetros normales, pero a ver si tenemos a alguien más que lo dice también. El problema es que todo ese proceso va a ser largo, demasiado largo para nosotros; antes de tres o seis meses nada, no habrá nada.
Es un aplastamiento. Nos han presentado el contrato en cinco días y ha sido un aplastamiento . En Galicia hay ganaderos que hoy están tirando la leche porque no firmaron el contrato y la industria no se lo quiere recoger. Había alguna quesería dispuesta a cogérselo por hacerles el favor y ha influido tanto la industria que no se lo han permitido. Es la ruina porque las vacas siguen comiendo lo mismo y el trabajo lo tienes que hacer igual. Ahora empezamos a cultivar los campos, a mover los tractores, y el gasto nos supone un incremento de precios no a la baja sino al alta. Que nos lo bajen de esta manera es un avasallamiento. La industria nos decía que hacía falta incorporar a tres mil ganaderos nuevos y ahora nos hacen esto; mayor contrariedad, mayor sopapo no le habrán dado nunca al sector.





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