Tras la detección de un foco de fiebre aftosa en Rusia a mediados de abril, tras 4 años sin ninguna incidencia de la enfermedad, se ha vuelto a confirmar un nuevo caso. Se trata de una explotación de vacuno lechero situada en el distrito de Tambovka en la región de Amur, que se encuentra a 15 km de la frontera.
Como medidas de control se ha procedido a la cuarentena, control de los movimientos dentro del país y la vacunación.






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