Los forrajes por su contenido proteico constituyen un alimento esencial en el vacuno de leche, así como alternativa en la rotación de cultivos anuales como la veza y las habas, y plurianuales como la alfalfa especialmente. Los forrajes mantienen la conservación de suelos y los recursos hídricos, por el menor laboreo, ahorro de fertilizantes, reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, incremento de materia orgánica, etc. lo que constituye en su conjunto, un cultivo primordial por la aportación proteica en la alimentación animal y desde el punto de vista medioambiental y conservación del suelo.
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