Un estudio ha desarrollado materiales de envasado diseñados para descomponerse en el medio natural a partir de subproductos agrícolas y biomasa marina. Los nuevos films biodegradables se obtienen al combinar harinas de maíz pigmentadas y de sorgo (Sorghum bicolor) con biomasa procedente del alga roja Gelidium corneum, lo que permite mejorar la rigidez del material y reducir su sensibilidad a la humedad.

El trabajo plantea un enfoque de formulación basado en harinas de grano entero pigmentadas y biomasa marina sin refinar para ajustar propiedades del envase. Las harinas aportan almidón, que interactúa con la celulosa de las algas y contribuye a la estructura interna de los bioplásticos, y también compuestos naturales como polifenoles, vinculados a rasgos como el color, la luminosidad y la protección frente a la radiación ultravioleta.
La combinación se ha realizado mediante melt-compounding, una técnica industrial que aplica calor y energía mecánica para mezclar a nivel molecular el almidón de las harinas con la celulosa de la biomasa marina hasta obtener una mezcla homogénea. Después, el material se conforma mediante moldeo por compresión, aplicando calor y presión para generar la forma final del envase.
El equipo elaboró ocho formulaciones con una proporción 40:60 de harina de cereal y residuo de algas, respectivamente. Al comparar con preparaciones previas sin biomasa marina, la incorporación del residuo generó una estructura interna más heterogénea y modificó las propiedades ópticas: disminuyeron la luminosidad y la blancura, y aumentaron tonos amarillos y verdosos por la interacción entre pigmentos naturales.
Además de los cambios visuales, el residuo marino incrementó la resistencia mecánica y la rigidez, y alteró propiedades relacionadas con el agua, como la permeabilidad al vapor, la absorción y la capacidad de atraer y retener moléculas de agua, en función de los compuestos polifenólicos presentes en la biomasa inicial. Durante el almacenamiento, estos efectos se acentúan en parte por la retrogradación del almidón, un proceso físico-químico en el que las moléculas se reorganizan y forman estructuras más firmes.
El estudio atribuye la mejora no solo a un refuerzo físico, sino también a una compatibilidad a nivel molecular entre almidones de cereal, celulosa de la biomasa marina y compuestos fenólicos nativos de las harinas, favoreciendo redes más cohesionadas en matrices basadas en almidón. En este sentido, las autoras destacan el ajuste de la funcionalidad sin recurrir a modificaciones químicas, con implicaciones para aplicaciones en envasado alimentario.
Este trabajo sobre films biodegradables con harina de maíz y algas se ha publicado en la revista Food Hydrocolloids y ha sido desarrollado por el Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), con participación de investigadoras como Amparo López y María José Fabra. La investigación se presenta como una vía para valorizar residuos agrícolas y marinos en films biodegradables con harina de maíz y algas, dentro de enfoques de bioeconomía circular.
Referencia científica:
Hernández-García, E., Escalante-Aburto, A., Fabra, M.J., and López-Rubio, A. (2026). Exploring composites of alternative flour sources and marine biomass residues for sustainable degradable food packaging films. Food Hydrocolloids. DOI: doi.org/10.1016/j.foodhyd.2026.112464




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