El histórico edificio de la Lonja de Cereales de Barcelona ha acogido una nueva edición de la Avantllotja, la jornada mensual que reúne a los principales operadores de la cadena de valor. Este foro, heredero de los tradicionales encuentros físicos que se celebraban los martes previos a la pandemia para recoger los precios de las operaciones comerciales realizadas, se ha consolidado como un espacio de debate estratégico. En esta ocasión, con la participación como invitado del conseller de Agricultura de la Generalitat, Óscar Ordeig, y la colaboración de Banco Santander, el encuentro ha servido para radiografiar la resiliencia del tejido agroalimentario ante las tensiones geopolíticas y la volatilidad del mercado.
El pulso del mercado cerealista y el respaldo financiero
La institución anfitriona ha reivindicado su papel central en la transparencia de las transacciones comerciales. El presidente de la entidad, José Luis Esteban, ha recordado que «hoy es la primera Lonja de España». Con más de 500 adheridos, la recopilación de sus cotizaciones marca el paso del sector en buena parte del sur de Europa. En este contexto, los Puertos de Tarragona y Barcelona juegan un rol fundamental, asumiendo un volumen de llegadas masivo que resulta vital para el abastecimiento peninsular. «Cataluña y Aragón representan el 45% de toda la importación de materias primas para fabricación de piensos en España», ha destacado Esteban. Además, según ha apuntado el vicepresidente Pere Lluís Guillamet, empresas multinacionales solicitan sus hojas semanales de precios para realizar sus cálculos en toda la cuenca mediterránea.

Ante la complejidad operativa de este mercado, Lorena Ruiz Pons, en representación de Banco Santander, ha incidido en la necesidad de proporcionar un acompañamiento integral que amortigüe la inestabilidad. «El consumidor está cambiando mucho los hábitos y hay que tener una muy buena planificación desde el campo hasta que el producto llega al supermercado», ha señalado Ruiz. Por ello, ha apostado por un asesoramiento global que trascienda la mera financiación y ayude a las empresas agroalimentarias a planificar la producción, ejecutar inversiones y salir al exterior de forma competitiva.
Fortalezas de un sector en crecimiento
La intervención del conseller de Agricultura, Óscar Ordeig, invitado especial de esta edición de la Avantllotja, ha puesto el foco en la capacidad de adaptación del agro catalán ante la crisis climática y las urgencias sanitarias. A pesar de este entorno adverso, el territorio ha cerrado 2025 liderando las exportaciones agroalimentarias estatales con un crecimiento del 7,5% y un máximo histórico de 3.250 empresas exportadoras regulares. A nivel interno, la renta agraria ha experimentado un repunte del 10%, alcanzando márgenes de rentabilidad inéditos tras dos décadas de estancamiento.
Unas cifras que, según ha subrayado Ordeig, consolidan al agroalimentario como el primer sector económico de Cataluña. Con una facturación que ronda los 70.000 millones de euros, esta industria representa ya el 16% del PIB autonómico. Durante su intervención, el conseller ha reivindicado la necesidad de proyectar un mayor reconocimiento social, lamentando que la sociedad no siempre perciba la actividad agraria como estratégica. En este sentido, ha defendido el campo no solo como proveedor de alimentos, sino como «el motor de desarrollo rural más potente», así como un polo de innovación y generación de tecnología.
Infraestructuras hídricas y defensa en Bruselas
Para sostener esta posición, la administración autonómica ha priorizado desencallar infraestructuras hídricas históricas, como la conexión de agua en la comarca de la Segarra, las obras de urgencia en el Priorat o la modernización por fases del Canal d’Urgell. Asimismo, la Generalitat ha reactivado su presencia en Bruselas para defender un modelo transversal de soberanía alimentaria.
En las instituciones comunitarias, el departamento ha exigido que no se subordinen las políticas agrarias a directrices puramente urbanísticas o ambientales, reclamando una gestión forestal activa que responda a la realidad del Mediterráneo. Las líneas estratégicas se completan con medidas de apoyo directo, destacando el plan de relevo generacional y la duplicación de los fondos autonómicos destinados a los seguros agrarios, que alcanzan los 30 millones de euros para dotar de estabilidad a los productores.







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