UCCL y Unión de Uniones se plantaron ayer frente a un establecimiento Lidl en El Sotillo (Segovia), donde tiraron leche a la calzada en señal de rechazo ante los intentos de la industria láctea de imponer recortes de precio en los nuevos contratos con los ganaderos.

El precio, por los suelos
La denuncia central apuntó a que las industrias transformadoras estarían planteando reducciones de hasta 10 céntimos por litro en los contratos en renovación, una cifra que ambas organizaciones consideraron inasumible. Según advirtieron, esas condiciones no permiten cubrir los costes de producción en unas explotaciones que acumulan años de encarecimiento de insumos: el gasóleo ha subido un 50% y la electricidad prácticamente se ha duplicado.
Las organizaciones rechazaron además el argumento del mercado: los indicadores europeos del sector, que funcionan como referencia del sector, evolucionan al alza, lo que a su juicio desmiente cualquier justificación técnica para las bajadas propuestas.
La cadena de valor, en el punto de mira
Más allá de los contratos, ambas organizaciones pusieron el foco en la brecha entre el precio en origen y el precio en el lineal, que ya supera el doble. UCCL y Unión de Uniones presentaron denuncias ante la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA) contra varias marcas por supuesta destrucción de la cadena de valor, práctica prohibida por la Ley 16/2021 de la cadena alimentaria.
La posición de ambas organizaciones fue clara: pidieron a los ganaderos que no suscribieran ningún contrato a la baja y confiaron en que la unidad del sector fuerce a la industria a rectificar. La protesta de El Sotillo fue la primera de una serie de movilizaciones previstas en las próximas semanas en Salamanca, Zamora, Oviedo y Lugo.





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