La World Farmers’ Organisation (WFO) ha lanzado una advertencia formal sobre los efectos de la escalada de tensión en Oriente Medio en los mercados de fertilizantes y energía, y ha reclamado a los gobiernos una respuesta coordinada con las organizaciones agrarias antes de que se cierren las decisiones de siembra de los próximos ciclos productivos.

El encarecimiento de fertilizantes y energía lleva tiempo presionando las cuentas del sector agrario. La crisis en Oriente Medio y las tensiones en torno al estrecho de Ormuz —corredor clave para el comercio global de insumos— han agravado esa situación, reduciendo la disponibilidad de materias primas, encareciendo el transporte y generando una incertidumbre que ya está condicionando las decisiones de producción. La WFO advierte de que los riesgos más graves aún están por materializarse: si los agricultores ajustan el uso de insumos en los ciclos actuales, la caída de rendimientos llegará en los siguientes.
La organización subraya que los márgenes agrícolas se encuentran en niveles históricamente bajos, con costes de producción al alza y precios de los cultivos estables, lo que deja a los productores con escaso margen para absorber nuevos golpes. En ese contexto, la WFO advierte de que la reducción forzada del uso de fertilizantes no es solo un problema económico para el agricultor: cuando la producción cae, la presión sobre los precios de los alimentos y la seguridad alimentaria global es inmediata y sistémica.
Regiones importadoras y exportadoras, golpeadas de distinta forma
El impacto no es uniforme. En las regiones dependientes de importaciones —especialmente en África y Asia— el encarecimiento y la menor disponibilidad de insumos puede traducirse con rapidez en caídas de productividad y mayor inseguridad alimentaria, con efectos desproporcionados sobre las poblaciones urbanas más vulnerables. Los agricultores de sistemas orientados a la exportación, por su parte, enfrentan costes crecientes sin que los precios de venta compensen el alza, lo que limita su capacidad de invertir y responder a la demanda.
«Cuando los insumos se vuelven imprevisibles, la producción está en riesgo, y con ella la seguridad alimentaria global», ha señalado Arnold Puech d’Alissac, presidente de la WFO.
Ante esta situación, la organización reclama que los gobiernos coordinen su respuesta junto a las organizaciones agrarias, no de forma unilateral, para garantizar que las medidas sean prácticas y orientadas a soluciones reales. Entre las prioridades inmediatas, la WFO señala el acceso a fertilizantes y energía en condiciones asequibles y predecibles, el refuerzo de la transparencia de los mercados y el apoyo financiero dirigido a los productores más afectados. A más largo plazo, la entidad apunta a la necesidad de fortalecer la producción doméstica y regional, avanzar en alternativas sostenibles a los fertilizantes convencionales e integrar las energías renovables en la agricultura.
La WFO concluye que mantener flujos comerciales abiertos y basados en reglas es condición indispensable para evitar que las disrupciones actuales deriven en una crisis alimentaria de mayor alcance.






Política de comentarios:
Tenemos tolerancia cero con el spam y con los comportamientos inapropiados. Agrodigital se reserva el derecho de eliminar sin previo aviso aquellos comentarios que no cumplan las normas que rigen esta sección.