La Comisión Europea ha abierto una investigación antidumping contra las importaciones de pato pekinés originario de la República Popular China, en el último episodio de la disputa comercial entre la Unión Europea y el país asiático. La apertura del procedimiento se publicó el jueves en el Diario Oficial de la UE.

La investigación responde a una denuncia presentada el pasado 26 de mayo por cinco productores europeos de pato pekinés, que consideran que sufren competencia desleal por parte de las importaciones chinas debido a las subvenciones públicas que reciben las empresas del sector en China. Según recoge el anuncio publicado en el Diario Oficial, la Comisión busca determinar si el producto investigado está siendo objeto de dumping y si estas prácticas han causado un perjuicio a la industria de la Unión.
El producto investigado abarca la carne de pato pekinés en sus distintas presentaciones, ya sea entera o en cortes, fresca, refrigerada, congelada, salada, en salmuera, seca, ahumada, con hueso, deshuesada, o preparada y conservada de otras formas. Los denunciantes alegan que la producción china está condicionada por distorsiones significativas derivadas de la intervención estatal en el sector agrícola, entre ellas el apoyo público a la conservación de recursos genéticos y a los programas nacionales de cría recogidos en la Ley de cría de animales del país, así como las medidas de planificación de la capacidad de producción y de la cadena de suministro incluidas en el 14.º Plan Quinquenal de la provincia de Shandong, una de las principales regiones productoras de piensos para patos.
Para calcular el valor normal del producto sin recurrir a los precios y costes del mercado interno chino, los denunciantes han propuesto Brasil como país representativo, lo que, según la Comisión, arroja márgenes de dumping significativos para el país investigado. El procedimiento incluye también la selección de una muestra de productores exportadores chinos, importadores no vinculados de la Unión y productores europeos, que dispondrán de distintos plazos para presentar la información requerida.
La investigación se enmarca en un contexto de creciente tensión comercial entre China y la Unión Europea, que se enfrenta a un aumento de las importaciones chinas en numerosos sectores de la economía. Tras la imposición de aranceles por parte de Bruselas a los vehículos eléctricos chinos, Pekín respondió con medidas de represalia sobre el coñac, la carne de cerdo y los productos lácteos europeos. El déficit comercial de la Unión Europea con China supera actualmente los mil millones de euros diarios, una brecha que Bruselas atribuye en buena parte a las prácticas comerciales desleales del país asiático.
El procedimiento deberá concluir en el plazo de un año desde la publicación del anuncio y, en cualquier caso, antes de que transcurran catorce meses. La Comisión podrá establecer medidas provisionales antes de que se cumplan siete meses desde el inicio de la investigación.






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