España nunca había importado tanto queso como en 2025 y nunca había producido menos leche de oveja y de cabra en lo que va de década. Las dos cifras conviven en la misma edición del Barómetro del sector lácteo, y la Federación Nacional de Industrias Lácteas (FeNIL) las presenta como las dos caras de un mismo problema: el queso tradicional español pierde posiciones en el lineal justo cuando el mercado crece.

Las ventas totales de queso en los establecimientos de la distribución organizada alcanzaron 463.000 t en los últimos doce meses, un 3,6% más que en el mismo periodo del año anterior, de acuerdo con los datos de Circana recogidos en el barómetro. Los quesos puros de oveja y de cabra, sin embargo, no acompañan ese ritmo, lo que apunta a un desplazamiento progresivo del consumo hacia variedades que no siempre están vinculadas a la gastronomía española y que, en muchos casos, llegan de fuera.
Entre las razones que explican esa pérdida de peso, la federación señala los cambios en los hábitos de consumo, una menor renta disponible y el precio de estos quesos, superior al de los elaborados con leche de vaca. El crecimiento del mercado, en definitiva, no se reparte por igual entre categorías.
Tres kilos que entran por cada uno que sale
El giro se aprecia con nitidez en la balanza comercial. En 2025 España marcó un nuevo récord de importaciones de queso con 435.000 t, un 6,4% más que el año anterior y hasta tres veces el volumen exportado, que se quedó en 132.000 t.
El movimiento no se limita al queso. El conjunto de las importaciones españolas de productos lácteos superó por primera vez el millón de toneladas —1.044.000 t, frente a las 904.000 t contabilizadas en 2024—, un salto que la entidad atribuye principalmente a los quesos procedentes de países como Alemania, Países Bajos o Francia.
Cuando el lineal decide cuántos rebaños quedan
La consecuencia llega hasta la explotación. Si los quesos elaborados con leche española de oveja y cabra pierden presencia en los lineales y en las cestas de la compra, disminuye también la demanda de una materia prima cuya producción afronta problemas complejos, entre ellos el relevo generacional. El barómetro sitúa el descenso de la producción de leche de oveja en el 3% durante los últimos doce meses y el de leche de cabra en el 5%.
La comparación con el arranque de la década mide el recorrido. España llegó a producir 512.000 t de leche de oveja y 470.000 t de leche de cabra en 2021, mientras que el año pasado apenas se alcanzaron las 475.000 t y las 400.000 t, respectivamente. Unas caídas que se producen, además, sobre una base cada vez más estrecha, con un censo de ganaderos y ganaderas que se reduce de forma progresiva.
A la evolución del consumo se suma otro factor que la organización considera determinante para la competitividad de la industria quesera nacional: el acceso a la materia prima en condiciones similares a las de sus competidores europeos. La irrupción de Países Bajos como uno de los principales productores de leche de cabra de la UE ha alterado los equilibrios del mercado, con un precio medio un 30% inferior al de la leche de cabra producida en España, lo que presiona tanto al sector productor como a las queserías.
Para el director general de FeNIL, Luis Calabozo, «los españoles no estamos dejando de consumir queso, sino que estamos cambiando el tipo de queso que incorporamos a la cesta de la compra. El problema aparece cuando el crecimiento del mercado es absorbido, principalmente, por productos importados, mientras los quesos tradicionales de oveja y cabra pierden posiciones». La situación, advirtió, amenaza la viabilidad de muchas pequeñas y medianas empresas queseras españolas.
La federación considera necesario reforzar la competitividad de toda la cadena y reclama la colaboración de las administraciones, la distribución y el conjunto del sector para impulsar la promoción de los quesos tradicionales españoles, con el fin de poner en valor su calidad, su diversidad y su contribución a la economía de las zonas rurales. A los consumidores les pide que busquen el origen España en la lista de ingredientes de la etiqueta. Los datos proceden de la nueva edición del Barómetro del sector lácteo, elaborado por la Federación Nacional de Industrias Lácteas.






Deja un comentario