La nueva dirección de la DOC Rioja ha entrado con muy buenas palabras y mejores campañas. ¡Qué bonito cómo nos defienden a los viticultores y qué importantes somos! Lo de la campaña institucional que está emprendiendo el Consejo es, como decimos vulgarmente, «para mear y no echar gota»: mimar a los inscritos, acercamiento, compromiso de apoyo, reforzar el vínculo… Qué bonito suena todo esto, y qué indignante es escucharlo con el bolsillo vacío.

Pero no hay que olvidar que el Consejo lo controla el Grupo Rioja (perdón, Esencia Rioja), grupo claramente mayoritario y cuyas bodegas son también las mayores compradoras de uva y vino a granel dentro de la DOC. Las que marcan los precios y sus tendencias. Por eso, no solo nos tienen cogidos por donde más duele (dos campañas cortísimas, costes disparados, precios por los suelos), es que nos están mareando en la cara.
De aquellos barros (batalla perdida de las marcas, retorno del Grupo Rioja a la Federación Española del Vino, entrada de los grandes bodegueros estatales al Grupo y al Consejo), han llegado estos lodos que ahora disfrutamos: ya tienen lo que buscaban: tirar el precio de la uva y del vino de las cooperativas, desprestigiar Rioja con bajos precios en los lineales y exceso de producto para poder elegir.
Es cierto que el Consejo no compra las uvas. Pero también lo es que, tanto ahí como en la Interprofesional, mandan las grandes bodegas, con el apoyo de los de siempre. Por eso, les exigimos que también defiendan los intereses económicos de los viticultores, no solo los suyos. ¿Y si no, de qué nos sirven ambos organismos?
En una cosa sí estamos de acuerdo: no creemos en el arranque de viñedo como la única solución a todos los males de la DOC. Pero los motivos son diferentes: a ellos les interesa mantener la situación actual de exceso de oferta para poder elegir a precios de broma. A nosotros lo que nos mueve es recomponer un equilibrio estable y duradero, no sea que un arranque mal planificado traiga más perjuicios, y además en unos años estemos de nuevo sobreproducidos para conseguir la rentabilidad.
Y, por último, unas palabras para los amigos y los de Asaja, el Gobierno de La Rioja y su consejera: Siguen a cierre de esta revista sin publicar precios ni costes de la pasada campaña y, lo que es peor, sin sancionar duramente a todas las bodegas que claramente incumplen la Ley de la Cadena. Y no pasa nada. Como dice nuestro presidente para páginas más adelante: si nosotros no cumplimos toda la burocracia que nos exigen, nos crujen. Pero a las bodegas no les pasa nada…







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