Un equipo científico de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) ha documentado la presencia de 387 especies de abejas silvestres en el Espacio Natural de Doñana, aproximadamente un tercio de las especies conocidas en la península ibérica. El trabajo constituye el inventario más completo elaborado hasta la fecha sobre estos polinizadores en el espacio protegido y sitúa a Doñana entre las áreas con mayor riqueza de abejas documentada en España.

El catálogo reúne más de 27.000 observaciones de interacciones entre abejas y flores, junto con miles de ejemplares identificados y revisados taxonómicamente. Según el equipo investigador, esta diversidad se explica por la variedad de hábitats que alberga Doñana, unida a una flora muy rica y a un clima mediterráneo que aporta recursos florales durante buena parte del año, lo que permite la coexistencia de especies con necesidades ecológicas muy distintas. La cifra solo encuentra un referente comparable en la Sierra de Cazorla, donde décadas de investigación permitieron registrar 392 especies.
Entre los hallazgos del catálogo destaca el primer registro de la especie Andrena purpurascens en la Península y en Europa continental, hasta ahora solo conocida en el norte de África (Marruecos, Túnez y Argelia). Su presencia en Doñana podría reflejar un vínculo entre el sur de España y el continente africano, aunque el equipo investigador no descarta que se trate de una colonización reciente.
El estudio confirma que el espacio natural constituye un refugio para la diversidad de abejas, aunque advierte de que esta riqueza no está garantizada. Las abejas de Doñana afrontan los mismos grandes desafíos que otros polinizadores en distintas regiones, con algunos factores especialmente relevantes en este entorno: el cambio climático, con temperaturas más elevadas y sequías más intensas; la sobreexplotación de los recursos hídricos, que condiciona el funcionamiento de los ecosistemas y la disponibilidad de flores; y las transformaciones del paisaje, que reducen o degradan los hábitats adecuados para numerosas especies. Estos factores pueden alterar tanto la abundancia de las abejas como la sincronía entre su actividad y la floración de las plantas de las que dependen.
Una referencia para la conservación
El inventario proporciona una base sólida para seguir la evolución de las abejas de Doñana y orientar futuras estrategias de conservación, así como para detectar posibles cambios en sus comunidades, como la desaparición de especies, la llegada de otras nuevas o los efectos del cambio climático y las transformaciones del paisaje en las próximas décadas. El equipo investigador plantea este trabajo como el inicio de un seguimiento a largo plazo para entender cómo responden los polinizadores a los cambios ambientales y tomar decisiones de conservación basadas en evidencia científica, y propone priorizar en los planes de restauración arbustos mediterráneos como la jara rizada (Cistus crispus) o el romero (Salvia rosmarinus), ya que cada una de estas especies proporciona recursos florales a más de 100 especies de abejas.






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