La renta agraria aragonesa alcanzó los 2.855,36 millones de euros en 2025, frente a los 2.574,94 millones de 2024, un incremento del 10,89 %. Así lo recoge el avance de Macromagnitudes del Sector Agrario Aragonés 2025, presentado el martes por la consejera de Agricultura, Ganadería y Alimentación del Gobierno de Aragón, Arancha Simón, en el Edificio Pignatelli.

La Producción Final Agraria (PFA) se situó en 6.786,76 millones de euros, un 8,62 % más que en 2024, impulsada tanto por el subsector agrícola, que creció un 10,37 %, como por la producción ganadera, con un aumento del 7,78 %.
Simón ha destacado la fortaleza y la capacidad productiva del sector, aunque ha pedido prudencia en la lectura de los datos porque, ha advertido, «no todos los sectores han evolucionado igual y la rentabilidad sigue siendo uno de los grandes retos del campo».
Huesca domina, pero Teruel acelera
Por provincias, Huesca sigue liderando la economía agraria aragonesa, con 3.359,1 millones de euros de PFA, el 49,5 % del total regional. Zaragoza aporta 2.440,5 millones de euros (36 %), mientras que Teruel se queda en 987,1 millones de euros (14,6 %).
El reparto de la renta agraria mantiene proporciones similares: Huesca concentra el 48,13 %, Zaragoza el 30,30 % y Teruel el 21,57 %. Sin embargo, es esta última provincia la que registra el mayor crecimiento relativo del año, impulsada por el olivar, la trufa y la ganadería.
Cerdo y vacuno, los pesos pesados
El ganadero es, con diferencia, el subsector dominante: generó en torno al 68 % de la Producción Final Agraria en 2025, frente al 29 % del agrícola. El porcino se mantiene como la principal actividad económica del campo aragonés, con más de 2.569 millones de euros y alrededor del 38 % de toda la PFA regional. La Producción Final Ganadera se situó en 4.620,56 millones de euros, un 7,78 % más que el año anterior, con una evolución destacada del bovino de carne, cuyo valor de producción llegó a los 1.012 millones de euros tras crecer un 66,7 %.
La consejera ha vinculado este peso ganadero a la necesidad de seguir invirtiendo en sanidad animal, bioseguridad, competitividad y equilibrio territorial.
¿Qué ha tirado de la producción agrícola?
La Producción Final Agrícola pasó de 1.799,36 millones de euros en 2024 a 1.985,89 millones en 2025, un 10,37 % más, gracias a la recuperación de las producciones, especialmente en cereales, forrajes, olivar, almendra y otros cultivos leñosos.
Los cereales fueron el principal motor: la cosecha alcanzó 3,98 millones de toneladas, un 31,8 % más que en 2024, y el valor de la producción subió un 23,3 % pese a un descenso medio de precios del 6,4 %. El Departamento de Agricultura señala que la evolución fue desigual entre sectores, condicionada por la climatología, los mercados y los precios, por lo que considera necesario seguir reforzando la rentabilidad y la estabilidad de las explotaciones.
Un ritmo que supera a España
Los consumos intermedios del sector agrario aragonés ascendieron a 4.032,2 millones de euros, un 6,16 % más que en 2024, un incremento inferior al de la Producción Final Agraria que ha permitido mejorar el Valor Añadido Bruto y la renta agraria regional.
El Valor Añadido Bruto creció un 12,41 % en Aragón, frente al 9,73 % del conjunto de España; la renta agraria regional avanzó un 10,89 %, por encima del 8,86 % nacional; y la PFA aragonesa subió un 8,62 %, frente al 7,51 % de la media española. «Nuestro peso agrario es muy superior al que nos correspondería por población y eso obliga a seguir defendiendo la importancia estratégica de agricultores, ganaderos, cooperativas e industrias agroalimentarias», ha defendido Simón.
Un año de pedrisco y DANA
El avance incorpora también un análisis climatológico del año agrario 2024-2025, marcado por una elevada irregularidad, episodios tormentosos, pedrisco, lluvias torrenciales y fenómenos asociados a la DANA, con daños heterogéneos y dispersos por el territorio.
La consejera ha ligado este contexto a la necesidad de reforzar herramientas de estabilidad para el sector, como el seguro agrario, la modernización de explotaciones, la eficiencia en el uso del agua y la sanidad animal y vegetal. «Los datos económicos son positivos, pero el sector agrario trabaja cada día en un contexto muy exigente, condicionado por los precios, los costes, la climatología y los riesgos sanitarios», ha concluido.





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