La propuesta de la Comisión Europea para la Política Agraria Común (PAC) del periodo 2028-2034 prevé que, a más tardar en 2032, los agricultores jubilados dejen de ser elegibles para las ayudas a la renta, dentro de una reorientación de este apoyo hacia quienes tienen la actividad agraria como principal fuente de ingresos. ASAJA Córdoba ha exigido que esta medida, incluida en la propuesta comunitaria actualmente en negociación, «sea retirada».

El presidente de la organización, Fernando Adell, considera que «no es aceptable que se pretenda utilizar la edad como criterio automático para retirar las ayudas a agricultores que continúan vinculados a sus explotaciones y a la actividad agraria».
La entidad subraya el peso de este colectivo en el conjunto de perceptores: según datos del Ministerio de Agricultura, 272.240 de los 665.366 perceptores personas físicas con información válida sobre edad tienen más de 65 años, en torno al 41% del total. «Bruselas no puede diseñar la futura PAC de espaldas a la realidad del campo europeo. Si más de cuatro de cada diez perceptores de la PAC tienen más de 65 años, excluir a los jubilados supondría dejar fuera a una parte muy importante de quienes actualmente reciben estas ayudas», ha señalado Adell.
Para la organización, superar los 65 años no equivale a haber abandonado la actividad: en muchas explotaciones familiares el agricultor sigue participando en la gestión y el mantenimiento del negocio, mientras el relevo generacional se produce de forma progresiva y no mediante un simple cambio de titularidad en una fecha determinada. «Estamos totalmente a favor de facilitar la incorporación de jóvenes y de favorecer el relevo generacional, pero una cosa es incentivar que los jóvenes se incorporen y otra muy distinta es retirar de forma automática las ayudas a quienes han trabajado durante décadas en el campo y siguen manteniendo una explotación», ha sostenido Adell.
ASAJA Córdoba pide al Gobierno de España y a los representantes españoles en las instituciones europeas que defiendan, durante la negociación de la PAC 2028-2034, que ningún agricultor quede excluido de las ayudas exclusivamente por haber alcanzado la edad de jubilación. «La agricultura europea necesita jóvenes, pero también necesita reconocer y proteger a quienes han mantenido vivo el campo durante toda su vida. No se puede construir el relevo generacional expulsando de la PAC a una parte esencial de los agricultores actuales», ha concluido Adell.
El frente de la burocracia digital
En paralelo, la organización ha reiterado su rechazo al cuaderno de campo digital y al aumento de obligaciones administrativas y tecnológicas trasladadas a los agricultores. Como ya planteó en su momento, en línea con los criterios de la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía, defiende que cualquier archivo en formato legible por máquina que pueda subirse a un registro electrónico autonómico debería bastar para acreditar el cuaderno de explotación cuando se solicite.
ASAJA Córdoba considera contradictorio que, mientras Bruselas plantea excluir progresivamente a los jubilados de las ayudas, se sigan sumando obligaciones digitales en un sector donde los mayores de 65 años representan una parte tan significativa de los perceptores. «No se puede pedir al agricultor de más edad que afronte cada vez más trámites digitales y, al mismo tiempo, plantear que por su edad deje de tener derecho a las ayudas. La PAC debe adaptarse a la realidad de los agricultores y no al revés», ha señalado la organización.
La entidad reclama que la digitalización sirva para facilitar el trabajo y reducir la burocracia, en lugar de generar costes, dificultades y dependencia de terceros, especialmente para los agricultores de mayor edad.




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