Los contratos de comercialización del pistacho de esta campaña han llevado a ASAJA Castilla-La Mancha a pedir a la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA) que los supervise y que garantice el cumplimiento de los plazos legales de pago.

La organización recuerda que, según la normativa vigente, el pistacho tiene la consideración de producto fresco y perecedero en el momento de su entrega, por lo que el plazo máximo de pago es de 30 días desde que el agricultor entrega la producción. En su opinión, procesos posteriores como el escandallo, la clasificación o el secado no deben retrasar el inicio de ese plazo.
ASAJA Castilla-La Mancha alerta además de que algunas entidades que participan en la compra de pistacho están ofreciendo contratos bajo fórmulas como “acuerdo de colaboración” o “colaboración industrial”.
“No se puede pretender que el pistacho en verde no sea considerado un producto fresco ni cambiar la realidad de una operación cambiándole el nombre, como denominar «colaboración» a una compraventa para esquivar las obligaciones de la Ley de la Cadena. Si se utiliza una fórmula contractual para evitar la aplicación de la ley, estaríamos ante un supuesto de fraude de ley”, advierte la entidad.
¿Cuánto pistacho sale de cada partida?
Otro de los problemas que preocupan al sector, según la organización, es la falta de criterios comunes para calcular las mermas y el rendimiento del pistacho en las plantas de transformación. “Necesitamos parámetros comunes, objetivos y verificables que permitan al agricultor comprobar cómo se determina el resultado de su producción”, reclama.
El colectivo vuelve a pedir a las lonjas que incorporen cotizaciones del pistacho en verde, con el fin de disponer de un precio de referencia que facilite la negociación entre agricultores e industrias y aporte mayor transparencia al mercado.
ASAJA Castilla-La Mancha considera también injustificable que se pretenda presionar a la baja los precios de la producción nacional con el argumento de una supuesta mayor cosecha española. Recuerda que los precios internacionales están condicionados por la menor producción de algunos de los grandes países productores, como Estados Unidos e Irán, y que, al mismo tiempo, los costes de cultivo han aumentado considerablemente.
La organización reconoce, por último, a las procesadoras que apuestan por contratos claros, transparentes y ajustados a la normativa, que a su juicio son las que están contribuyendo a construir un sector del pistacho sólido y con futuro.







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