La producción de tomate para industria en Extremadura se sitúa entre un 10% y un 11% por debajo del volumen contratado, según los últimos datos de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura, actualizados a 15 de septiembre, con la recolección ya prácticamente concluida. El volumen contratado ascendía inicialmente a 1.989.146 t en 21.553 ha. Los rendimientos se han quedado, de forma general, en torno a 83,5 t/ha, frente a las 92,29 t/ha previstas.

La federación ha calificado de nefasta la campaña por la reducción de la producción, el bajo grado Brix de buena parte de las entregas, el aumento de los costes y un precio de contratación que considera insuficiente para garantizar la rentabilidad. «Es una de las peores de los últimos años», ha asegurado el presidente del grupo de trabajo de Tomate para Industria, Juan Francisco Blanco. Las cifras se han puesto sobre la mesa en la reunión de este grupo, que agrupa a las Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas (OPFH) de las cooperativas asociadas, y evidencian, según la organización, importantes pérdidas para los agricultores, que encadenan ya dos campañas consecutivas con resultados negativos.
Un verano sin respiro para la planta
Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura señala como principal causa de la baja producción la meteorología de junio y julio, con temperaturas muy elevadas, sobre todo nocturnas, que impidieron a las plantas recuperar su actividad fisiológica tras las horas de mayor calor. Esto afectó especialmente a la floración y al cuajado, con fallos de polinización y tomates partenocárpicos, sin semillas y de menor peso. El tomate tardío ha sido el más perjudicado, al coincidir fases determinantes de su desarrollo con las condiciones térmicas más desfavorables.
El calor también ha reducido el grado Brix del tomate entregado y ha derivado en penalizaciones. Sobre un precio contractual de 107 €/t, el importe realmente percibido por los productores se ha situado en muchos casos en torno a los 100 €/t.
Para Blanco, ese precio es «claramente insuficiente» ante unos costes que han aumentado desde el cierre de los contratos, en febrero. «El encarecimiento de los combustibles y los fertilizantes no estaba contemplado en las condiciones pactadas y ha deteriorado aún más la rentabilidad de las explotaciones», explica.
Las altas temperaturas han favorecido además plagas como el ácaro del bronceado. La federación sostiene que los productores han tenido que afrontarlas sin herramientas fitosanitarias suficientemente eficaces, después de que el Ministerio de Agricultura denegase la autorización de uso excepcional de sustancias activas como el spirotetramat, solicitada por la propia organización. «Una negativa que consideramos especialmente injustificada cuando esta misma materia activa está autorizada en países de la Unión Europea como Italia, Portugal o Grecia», agrega Blanco, que advierte de que esa diferencia regulatoria obliga a los productores extremeños a competir en el mercado común con menos herramientas para proteger sus cultivos.
¿Cubre el seguro el calor persistente?
La campaña, según la organización, ha vuelto a poner de manifiesto las deficiencias del seguro de tomate para industria. Las pólizas tienen un coste muy elevado, al que se suma el sistema de recargos aprobado por el Ministerio, que puede llegar a duplicar el precio del seguro para determinados productores.
«A pesar de ese elevado coste, el seguro no contempla adecuadamente los daños ocasionados por las altas temperaturas persistentes, un fenómeno que se repite cada vez con mayor frecuencia y que provoca pérdidas importantes todos los años», manifiesta Blanco, que recuerda que la federación viene reclamando de forma reiterada la incorporación de esta cobertura. También considera necesario revisar el sistema de franquicias, que da lugar a indemnizaciones muy reducidas y alejadas de los daños económicos realmente sufridos.
Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura defiende que el seguro agrario debe evolucionar al ritmo de los riesgos climáticos, con una cobertura eficaz que preserve la viabilidad de las explotaciones cuando el daño tiene origen meteorológico, es generalizado y no puede ser controlado por el agricultor.
Con la mirada puesta en 2027
Entre las próximas actuaciones, las cooperativas contemplan elaborar un estudio detallado de los costes reales de producción de la campaña 2026, que sirva de referencia para la siguiente. La federación advierte de que recomendará a sus agricultores no sembrar tomate para industria si las condiciones de contratación no incluyen un precio que cubra los costes y garantice una rentabilidad razonable.
También considera imprescindible revisar en profundidad el seguro, adaptar sus coberturas a los efectos del calor persistente, reducir el impacto de los recargos y fijar indemnizaciones acordes con las pérdidas reales. Además, volverá a solicitar al Ministerio de Agricultura las autorizaciones excepcionales denegadas este año, entre ellas la del spirotetramat. «Acompañaremos la solicitud con un informe completo de los resultados obtenidos en los campos de ensayo realizados con las alternativas que proponía el propio Ministerio. Seguiremos solicitando esta autorización excepcional», subraya Blanco.
«El sector no puede afrontar una tercera campaña consecutiva trabajando por debajo de costes. Sin un precio justo, herramientas fitosanitarias eficaces y un seguro que responda ante los nuevos riesgos climáticos, la continuidad de numerosas explotaciones y de un cultivo estratégico para la economía y el empleo rural de Extremadura quedará seriamente comprometida», concluye.







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