El Consejo de Gobierno de la Junta de Castilla y León aprobó el 8 de octubre un acuerdo que declara, para la campaña 2026-2027, una situación fitosanitaria excepcional de carácter preventivo, temporal y revisable ante el riesgo de que aumenten y se expandan las poblaciones de topillo campesino (Microtus arvalis). El acuerdo declara también de utilidad pública las medidas de prevención, vigilancia y control frente a esta especie. Como desarrollo, la Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental ha aprobado una resolución que habilita la quema controlada de rastrojos en superficies agrícolas como medida fitosanitaria.

Según la Junta, el seguimiento realizado durante el verano de 2026 no muestra valores de abundancia altos, pero sí focos iniciales de incremento y una evolución que aconseja anticipar la respuesta para limitar la expansión de las poblaciones y prevenir daños en los cultivos. La Comisión de Roedores y Otros Vertebrados, reunida el 29 de septiembre, consideró que había base técnica para adoptar medidas temporales, proporcionadas y revisables, adaptadas a la evolución de las poblaciones y a las características de cada zona agraria.
La resolución permite recurrir a la quema como actuación fitosanitaria propia cuando resulte técnicamente adecuada, sin necesidad de aplicar antes otras medidas ni de acreditar su ineficacia. Deberá cumplir las condiciones de la resolución y la normativa sectorial aplicable. Las quemas se consideran actuaciones por razones fitosanitarias y encajan en la excepción prevista para la BCAM 3 de la PAC, de modo que no suponen incumplimiento de esa norma si se ajustan a lo establecido.
La Junta añade una justificación de salud pública. Sostiene que la evidencia científica y epidemiológica acumulada en la comunidad apunta a una relación entre los aumentos de población del topillo campesino y la amplificación ambiental de Francisella tularensis, la bacteria causante de la tularemia, una zoonosis de declaración obligatoria. El control de estas poblaciones contribuiría, por tanto, a reducir el riesgo de propagación de la enfermedad en el medio rural. La actuación se apoya en los principios de precaución y proporcionalidad de la Ley 33/2011, General de Salud Pública.
Aviso previo de 48 horas
El procedimiento se basa en una comunicación previa. El interesado deberá presentar el modelo disponible en el portal web de la Junta con al menos 48 horas de antelación, dirigido a la Delegación Territorial de la provincia donde esté la parcela. La comunicación identificará la explotación, la parcela, la superficie, el cultivo o rastrojo, la fecha y el horario previstos y la persona responsable presente durante la quema. La Delegación dará traslado al ayuntamiento correspondiente y llevará un registro a efectos de trazabilidad y seguimiento fitosanitario.
La habilitación se aplica a parcelas y recintos de uso agrícola de Castilla y León y no alcanza a los terrenos de monte o forestales. Si la actuación exige una autorización sectorial específica, no podrá iniciarse hasta obtenerla. La quema deberá estar atendida en todo momento por un responsable y contar con medios suficientes para evitar su propagación y garantizar la extinción. Quedará suspendida o prohibida si la meteorología, el riesgo existente u otra circunstancia comprometen la seguridad de personas, bienes o medio natural.
La reacción de ASAJA
ASAJA ha valorado positivamente que se permitan las quemas controladas de rastrojos y restos vegetales como medida preventiva frente al topillo campesino. La organización recuerda que lleva años reclamando su recuperación como herramienta eficaz y sostenible ante situaciones fitosanitarias excepcionales, como las plagas recurrentes de topillos, que a su juicio afectan a las producciones y también suponen riesgos para la sanidad pública.
Para ASAJA, este sistema tradicional, aplicado correctamente, frena plagas y enfermedades muy resistentes que obligan a realizar tratamientos excesivos, algo más costoso y peor para el medio ambiente que una quema adecuada. Por ello, aunque la autorización de esta campaña responde al topillo, la organización entiende que debería valorarse la medida para otros problemas sanitarios del campo.







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