A partir del próximo 1 de enero de 2011, las botellas de vino deberán indicar en su etiquetado, la posible presencia de residuos de albúminas y caseínas, ante sus potenciales efectos alergénicos. Estas dos sustancias han sido tradicionalmente utilizadas para el filtrado del vino. Los resultados preliminares de recientes estudios han mostrado que unas buenas prácticas enológicas pueden eliminar totalmente estos residuos.
Estos estudios que se vienen realizando desde 2009 y que han sido auspiciados por la Federación Europea de Vinos de Origen (EFOW) han sido remitidos, en junio pasado, a la Comisión Europea y la Autoridad Europea de Seguridad de los Alimentos (EFSA) para su análisis.
Por este motivo, la EFOW ha solicitado al Comisario de Protección de los Consumidores, John Dalli, que prorrogue durante un año la exención de la indicación de las caseínas y albúminas en el etiquetado, con el fin de poder revisar los resultados de estos estudios.






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