Un proyecto de investigación financiado por la UE ha desarrollado un sistema integral para reutilizar la totalidad del permeado de suero, el subproducto residual generado durante la fabricación de queso. La solución, validada en instalaciones irlandesas, permite extraer proteína para alimentación animal y generar bioenergía a partir de aguas residuales, transformando un flujo de rechazo en insumos de valor en la cadena lechera.

Cada año se generan casi 4 millones de toneladas de permeado de suero en la UE como consecuencia del procesamiento de queso, un volumen que representa tanto un problema ambiental como una pérdida económica si no se gestiona adecuadamente. Los consumidores europeos ingieren casi 10 millones de toneladas de queso anualmente —una media de 20 kg por persona—, con países como Grecia, Francia, Alemania y Estonia liderando el consumo.
De residuo a cadena de valor: la ruta del Whey2LIFE
El proyecto Whey2LIFE, de seis años de duración y presupuesto de 3,7 millones de euros, desarrolló una biorrefinería integrada que combina fermentación y digestión anaeróbica para maximizar el aprovechamiento del permeado. La estrategia opera en dos vías: la transformación en biomasa de levadura con contenido proteico del 40-50%, sustituto viable de proteínas vegetales y aceite de pescado en piensos; y la generación de biogás a partir de aguas residuales en digestores anaeróbicos existentes.
La levadura resultante puede reemplazar ingredientes convencionales basados en soja y harina de pescado, reduciendo simultáneamente la presión sobre recursos marinos y agrícolas externos. El proyecto también integra la infraestructura existente en las instalaciones, minimizando inversiones adicionales en equipamiento.
Resultados y escala potencial
Los resultados preliminares, aún en análisis, proyectan un ahorro de hasta 14.000 toneladas anuales de permeado de suero que de otro modo se habría vertido en campos y ríos. Se han reutilizado casi 20.000 m³ de aguas residuales en lugar de descargarlas en la red pública, y la generación de bioenergía alcanza aproximadamente 2,7 MW, equivalente a un ahorro de casi 700.000 toneladas de CO₂ anuales.
El potencial de producción se estima en 2.000 toneladas anuales de biomasa proteica, cantidad que, si se replica en otros complejos lecheros europeos, podría suponer un cambio significativo en la economía de la producción quesera. La solución demuestra la viabilidad de transformar cadenas de valor lineales en sistemas circulares aprovechando subproductos infravalorados.





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