El sector porcino en Navarra afronta un proceso de concentración acelerada y una creciente presión normativa, sanitaria y medioambiental que amenaza su viabilidad a medio plazo. Así se puso de manifiesto en una jornada organizada por UAGN y Anprogapor en Caparroso, en la que más de 70 profesionales analizaron los principales retos del sector.

El porcino representa entre el 25% y el 30% de la actividad ganadera en Navarra y supone el 0,82% del PIB nacional, lo que lo convierte en el primer sector ganadero de España. Pese a ese peso estratégico, el número de ganaderías ha caído de 1.421 a 822, un proceso de concentración que refleja una modernización acelerada pero también una pérdida de tejido productivo. España ocupa actualmente el primer puesto en producción porcina en Europa, con un crecimiento del 2,3% en 2025, aunque las previsiones para 2035 apuntan a un cambio de tendencia: el sector avícola será el único en crecimiento, mientras el porcino podría retroceder por la acumulación de presión normativa, sanitaria y medioambiental.
En el plano global, la peste porcina africana provocó en 2019 una fuerte caída de la producción en China —el principal mercado mundial—, país que ha respondido acelerando su industrialización hasta concentrar el 70% de su producción en granjas intensivas. El crecimiento de la población mundial, en torno a los 8.000 millones de personas, mantiene la presión sobre la demanda de proteína animal, aunque los expertos advierten de que será necesario aumentar la producción o reducir el consumo.
Bioseguridad, purines y escasez de mano de obra, urgencias sin resolver
La bioseguridad fue señalada como una prioridad estructural, con llamadas a implantar culturas preventivas basadas en auditorías periódicas, análisis de riesgos y planes de mitigación. Se destacó también el riesgo que representa la fauna silvestre: los jabalíes están vinculados a más de 14.000 accidentes anuales y actúan como vector de transmisión de enfermedades.
La gestión de purines y la revalorización del abonado orgánico fueron señaladas como cuestiones urgentes, al igual que la grave escasez de mano de obra y su impacto sobre la viabilidad de las explotaciones. El sector reclamó un marco normativo equilibrado, mayor apoyo de las administraciones en la adaptación a las exigencias de bienestar animal —entre ellas la ampliación de espacios por animal— y una participación más activa en la elaboración de normativa europea.




Si,la solucion es contaminar con purines el poco aire la poca agua y la escasa tierra que queda sana. No les da vergüenza a estos sindicatos que dicen defender la sostenibilidad del mundo rural.?