El Ministerio de Agricultura presentó un escenario de recuperación para el sector de vacuno de carne tras la última reunión sectorial, pero Unión de Uniones ha contradicho estas conclusiones. La organización agraria advierte de que las cotizaciones en origen siguen a la baja mientras los costes de producción, las crisis sanitarias y la presión de las importaciones comprometen la viabilidad económica de las explotaciones.

La radiografía oficial trazada por el departamento gubernamental no coincide con la realidad a pie de campo, según denuncia Unión de Uniones. Frente a la recuperación del censo y las cotizaciones por encima de la media europea esgrimidas por el Ejecutivo central tras el encuentro de la pasada semana, la entidad dibuja un panorama de estancamiento y rentabilidad ajustada. Desde la organización precisaron que los precios en las lonjas acumulan bajadas ininterrumpidas desde el mes de febrero, con caídas especialmente significativas en el caso de las vacas de abasto. En paralelo, los costes de producción mantienen una senda alcista, con un encarecimiento general cercano al 4 % respecto a enero y repuntes de hasta el 30 % en insumos básicos como el gasóleo. Asimismo, el colectivo agrario aclaró que la cabaña ganadera no está experimentando una recuperación, sino que se mantiene estabilizada con una ligera tendencia al descenso.
El peso de las aduanas sudamericanas
En el ámbito comercial, la balanza muestra claros signos de asimetría para los productores comunitarios. De acuerdo con los datos recopilados por la Comisión Europea durante los dos primeros meses de 2026, las compras a Brasil y Uruguay se han disparado un 62 % y un 33 %, respectivamente, en comparación con el mismo periodo del año anterior. La asociación alertó de que esta tendencia alcista se registró incluso antes de la aprobación provisional del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur, en un contexto en el que las exportaciones europeas retrocedieron un 20 %. Desde el colectivo advirtieron de que el actual marco geopolítico aboca a los ganaderos a competir en condiciones de desigualdad, lo que estrecha aún más los márgenes de una actividad cada vez más tensionada.
Inversiones forzosas y pesebres vacíos
Más allá de los factores estables de mercado, el día a día del ganado en extensivo debe sortear crecientes limitaciones físicas y sanitarias. Las altas temperaturas registradas durante el mes de abril han adelantado el agostamiento de los pastos en diversas comarcas, obligando a los productores a afrontar sobrecostes mediante alimentación externa. Esta situación se agrava por unas previsiones de cosecha de paja y forrajes muy reducidas, según detalló la organización. A este encarecimiento de la ración diaria hay que sumar el blindaje obligatorio de las explotaciones; la amenaza de patologías como la DNC exige a los ganaderos extremar las medidas de bioseguridad, asumiendo un nuevo capítulo de gasto. Por último, la entidad recordó el impacto directo de la fauna salvaje, señalando el grado de impotencia del sector ante los continuos ataques del lobo y la falta de compensaciones justas, motivos por los que reclamó al Ministerio una reevaluación objetiva y urgente de la situación para anticipar posibles escenarios de crisis.






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