Las exportaciones agrícolas de Estados Unidos al mercado asiático han registrado un aumento durante los primeros meses de 2026, impulsadas por el acuerdo comercial de Fase Dos y en un intento de recuperar el terreno cedido frente a Brasil en la última década.

Un mercado que cambió de continente
Según un informe publicado por la organización agraria estadounidense American Farm Bureau, China adquirió el 15 % de las exportaciones agrarias del país norteamericano en 2024, con un valor de 27.000 millones de dólares. Esta cifra supone un descenso notable frente al récord de 41.000 millones de dólares alcanzado en 2022. La caída responde a la estrategia del gigante asiático de diversificar sus fuentes de abastecimiento mediante fuertes inversiones en redes logísticas y alianzas comerciales en toda Sudamérica.
El cultivo que mejor refleja este cambio de tendencia es la soja, que en 2024 representó el 47 % de las ventas agrícolas estadounidenses al mercado chino. En 2010, Estados Unidos lideraba el abastecimiento con 24 millones de toneladas y una cuota del 45 %, frente a los 19 millones de Brasil. Sin embargo, para 2024 el país sudamericano acaparó el 70 % de las importaciones chinas de la oleaginosa con 73 millones de toneladas, relegando a la potencia norteamericana al 23 % del mercado con apenas 27 millones.
La American Farm Bureau señala la disputa comercial iniciada en 2018 como el principal punto de inflexión. Desde entonces, el acceso más limitado a este destino clave ha incrementado la presión sobre los precios y estrechado los márgenes de los productores estadounidenses, mientras la competencia sudamericana consolidaba su expansión.
El peso de los compromisos sobre el papel
A pesar de la pérdida de cuota histórica, las cifras del primer cuatrimestre de 2026 muestran un repunte en el dinamismo comercial. Las ventas semanales de soja hacia los puertos chinos superan el promedio de los últimos cinco años, un cambio vinculado a la entrada en vigor del marco comercial de Fase Dos suscrito a finales de 2025.
Este acuerdo establece el compromiso del gobierno chino de adquirir 12 millones de toneladas de soja estadounidense a corto plazo y 25 millones de toneladas anuales a lo largo de los tres próximos años.
La organización agraria matiza, no obstante, que la alta estacionalidad de este comercio y el fuerte posicionamiento de la competencia brasileña exigirán un comportamiento de compra sostenido para que el buen ritmo actual de exportaciones se traduzca en un apoyo significativo para las rentas agrícolas en Norteamérica.






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