El nuevo gobierno de coalición de Dinamarca ha presentado su programa político, implementando el acuerdo tripartito verde, lo que supondrá la reconversión de 390.000 ha agrícolas hacia bosques y humedales. En este marco, el pacto instaura de forma definitiva una tasa impositiva sobre las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de las explotaciones ganaderas, consolidando al país nórdico como pionero en esta fiscalidad climática.

El sector porcino se enfrenta a una reestructuración sin precedentes. El nuevo gobierno impondrá la paralización inmediata de la construcción o ampliación de granjas de cerdos convencionales hasta que se defina un nuevo marco regulatorio. El objetivo a largo plazo es que el país críe principalmente los animales que pueda procesar internamente, buscando reducir drásticamente la exportación de lechones vivos.
Además, el texto gubernamental endurece severamente la normativa de bienestar animal para el ganado porcino. Se exigirá el cumplimiento real del veto al corte de colas, se eliminarán progresivamente las jaulas de paridera y lactancia, y se fijará un destete mínimo obligatorio de cuatro semanas sin excepciones. También se prohibirá la «cría extrema» y se exigirá mayor espacio y material de hozadura. Las autoridades dotarán a los municipios de potestad para rechazar nuevos proyectos porcinos basándose en su impacto paisajístico o las molestias a los vecinos.




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