El rebaño trashumante de Paco Morgado, uno de los últimos pastores que recorre a pie la Cañada Real Leonesa Occidental, permanece inmovilizado en cuarentena veterinaria en las inmediaciones de Torrelobatón, en la provincia de Valladolid, tras la muerte de al menos una treintena de ovejas y la intoxicación de decenas más. La causa apunta a la invasión de cultivos agrícolas en el dominio público de la cañada, que ha reducido un corredor de 75 metros de anchura legal a un paso de apenas tres o cuatro metros, obligando al rebaño a transitar por tierras sembradas con fitosanitarios. La Guardia Civil y el SEPRONA han abierto una investigación y los resultados de los análisis veterinarios siguen pendientes. La asociación Pastores Sin Fronteras acompaña al rebaño en el terreno.

Veintiséis días de trashumancia, frenados en seco
Morgado, ganadero extremeño de 65 años con medio siglo de experiencia trashumante, había partido desde Torremocha, en Cáceres, con un rebaño de 1.400 ovejas merinas rumbo a los pastos de verano de Pandetrave, en los Picos de Europa leoneses, una ruta de más de 600 kilómetros que recorre cada año a pie junto a un equipo de seis personas. Llevaba 26 jornadas de camino cuando el rebaño amaneció con animales muertos en Torrelobatón. «Traíamos un camino buenísimo, las ovejas engordando, con buena gente, nos lo pasábamos muy bien, pero aquí ha habido un parón, un parón no por nuestra culpa», explica el propio ganadero.
El tramo entre Tordesillas y Torrelobatón concentra el problema. Morgado lo describe con precisión: «La cañada real con 75 metros, no la tienen. Lo que tienen es un camino. Y no siembran el camino porque tienen que pasar ellos». Con el espacio reducido a tres o cuatro metros transitables, el rebaño acabó metiéndose en los campos de cereal que ocupan ilegalmente el dominio público. «El rebaño no puede caminar por ese espacio mínimo y se ha metido en los sembrados, ha comido verde, algunas se habrán hartado, seguramente hay pesticidas y otros productos químicos», señala.
Intoxicación masiva y cuarentena veterinaria
Las consecuencias fueron inmediatas. Morgado contabilizó entre 12 y 13 ovejas muertas al amanecer y en torno a 40 más con síntomas graves; la asociación Pastores Sin Fronteras eleva el balance total a cerca de 30 bajas. El ganadero calcula que entre el 80 y el 90% del rebaño llegó a estar afectado. «Ha pasado lo mínimo que podía haber pasado», advierte, y añade que según le trasladó un vecino de la zona, una explotación cercana habría sufrido 160 muertes por causas similares, dato que no ha podido ser confirmado de forma independiente.
Tras avisar al SEPRONA y a los servicios veterinarios de la Junta de Castilla y León, el rebaño fue inmovilizado en cuarentena a la espera de los resultados de los análisis. El subdelegado del Gobierno en Valladolid, Jacinto Canales, se personó en el lugar y apuntó a los fitosanitarios como causa probable, pendiente de confirmación oficial. Morgado acompañó personalmente al SEPRONA a recorrer el tramo afectado y a tomar muestras entre Torrelobatón y Torrecilla. Pastores Sin Fronteras permanece junto al rebaño mientras se mantiene la inmovilización.
«Si la cañada estuviera limpia, no pasaba esto»
Morgado había avisado de lo que iba a ocurrir. En 2021, en una entrevista televisiva, advirtió que la presión agrícola sobre la cañada acabaría provocando un accidente. Ahora lo constata: «Si la cañada estuviera limpia no pasaba esto, aunque sembraran lo que sembraran. Porque con 75 metros de ancho, con cuatro o seis personas, lo dominamos el rebaño. No pisaría ni una en los cultivos».
El ganadero no oculta la gravedad de lo ocurrido ni su intención de no dejarlo pasar: «Esto es muy duro. No vamos a estar quietos». Y lanza un mensaje directo a las administraciones: «A ver si toman cartas en el asunto y nos protegen un poco. Si no, esto se acaba».
La situación refleja un problema estructural documentado en toda la red de vías pecuarias. Un informe publicado en marzo por Ecologistas en Acción a partir de datos oficiales de Castilla-La Mancha reveló que casi 3 millones de metros cuadrados de vías pecuarias se encuentran ocupados de forma «temporal» en esa comunidad, sin que existan sanciones para los ocupadores pese a que las administraciones son conscientes de ello. Las actuaciones de protección —clasificaciones, deslindes, amojonamientos— son prácticamente inexistentes desde hace años por falta de recursos, según reconoce la propia Junta de Comunidades.
El incidente golpea en un año especialmente simbólico: 2026 ha sido declarado por Naciones Unidas Año Internacional de los Pastizales y los Pastores, y la trashumancia fue reconocida por la UNESCO en 2023 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Morgado, que afronta esta temporada con la vista puesta en el relevo generacional, no renuncia al futuro del oficio: «Conozco zagales jóvenes que están dispuestos a hacer esto y luchar para que no se pierda».


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