Los agricultores de los principales países productores del centro y norte de Europa han reducido drásticamente sus plantaciones para la campaña actual en respuesta a la crisis de rentabilidad. La organización sectorial NEPG, que agrupa a Francia, Alemania, Bélgica y Países Bajos, confirma una caída de la superficie cultivada de casi 67.000 hectáreas con el objetivo de equilibrar un mercado marcado por las cotizaciones a la baja y el encarecimiento de los costes.

Las cifras oficiales publicadas por la entidad reflejan un retroceso generalizado en la zona, que pasa de las 604.100 hectáreas registradas el año pasado a 536.900 hectáreas en la presente temporada. Bélgica encabeza los descensos con un ajuste del 16,6 %, seguida por los Países Bajos, que pierden un 15,1 %, y Francia, con una caída del 9,7 %. En el caso de Alemania, las estimaciones preliminares avalan esta misma tendencia a la baja que sitúa la reducción media regional en el entorno del 11 %.
Esta contracción del área cultivada responde a una decisión estratégica del sector tras un año de comercialización que la asociación califica de históricamente difícil. Durante meses, los precios en el mercado libre oscilaron entre 0 y 2 euros por cada 100 kilos, niveles inéditos en las últimas décadas. Desde la agrupación señalan que, a pesar de la falta de alternativas viables en otros cultivos herbáceos, la reducción de siembras era la única vía para intentar corregir el desajuste comercial.
El riesgo de asfixiar al primer eslabón
Más allá del mercado libre, la preocupación de la organización se centra ahora en las condiciones impuestas por la industria transformadora. Los contratos en origen para esta temporada se están cerrando en torno a los 12,50 euros por 100 kilos, unas cifras que, según denuncia el colectivo, no logran cubrir la escalada de los costes de producción derivados de los fertilizantes, la energía y la maquinaria.
La entidad advierte de que esta estrategia de precios por parte de la industria podría tener graves consecuencias a largo plazo para toda la cadena de valor. En este sentido, insisten en que la viabilidad del cultivo requiere relaciones contractuales equilibradas que garanticen una remuneración ajustada a la realidad económica de las explotaciones agrarias.
Pese a la confirmación de la caída en la superficie, los responsables del sector subrayan que todavía es pronto para anticipar el volumen final de la cosecha de este año. La evolución de los rendimientos y la calidad de los tubérculos dependerán de las condiciones meteorológicas de los próximos meses, especialmente tras las recientes olas de calor que han generado incertidumbre sobre el desarrollo fisiológico de las plantas.






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