Los agricultores estadounidenses de maíz pagan precios más elevados, que en algunos casos duplican con creces lo que abonan sus homólogos brasileños por semillas y fitosanitarios, según un nuevo informe publicado ayer por la Asociación Nacional de Productores de Maíz (NCGA) de Estados Unidos.

El estudio, elaborado por la consultora Kynetec para la NCGA, es el resultado de meses de trabajo del Grupo de Trabajo sobre Insumos de la organización, presidido por el agricultor de Michigan Matt Frostic. El grupo se creó para identificar los factores que explican el encarecimiento de los insumos agrícolas en Estados Unidos, que en los últimos años ha alcanzado niveles récord o cercanos al récord, y para comparar esos costes con los de Brasil, su principal competidor en el mercado internacional del maíz.
Entre los datos recogidos, las semillas de maíz registraron en Estados Unidos un precio medio del 68% sobre los precios brasileños entre 2023 y 2025. Los fungicidas presentan algunas de las mayores diferencias: en determinadas comparaciones, según el cultivo, la categoría del producto y el ingrediente activo, los precios estadounidenses llegan a duplicar con creces a los de Brasil.
En herbicidas, tanto para maíz como para soja, los precios en Estados Unidos también resultaron superiores a los brasileños, con varias comparaciones que muestran precios cercanos al doble. En insecticidas, la diferencia varió según el cultivo, aunque en el caso del maíz los precios estadounidenses fueron de media un 87% más altos que los de Brasil en el periodo analizado.
La NCGA vincula este encarecimiento con el uso creciente de las leyes de defensa comercial por parte de las empresas de insumos para consolidar cuota de mercado.
La organización reclama mayor transparencia por parte de los proveedores de insumos y que los precios reflejen la realidad económica del sector, además de reformas legislativas que obliguen a valorar el interés público antes de que el Departamento de Comercio y la Comisión de Comercio Internacional impongan aranceles a productos agrícolas. La NCGA subraya además que Brasil ha aplicado aranceles y barreras comerciales al etanol estadounidense mientras se beneficia de precios de insumos más bajos, lo que considera un factor adicional de desventaja competitiva para los productores de Estados Unidos.







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