El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el pasado 25 de junio una orden ejecutiva que convierte la agricultura regenerativa en prioridad de política federal, según informó la Casa Blanca. La medida dirige a los departamentos de Agricultura (USDA), Salud (HHS) y a la Agencia de Protección Ambiental (EPA) a reforzar la investigación, la financiación y las alianzas público-privadas en torno a estas prácticas.

La secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, anunció además una nueva norma, la «Regenerative Feedstock Rule», con la que el USDA busca crear oportunidades de mercado para que los agricultores que adopten prácticas regenerativas accedan a precios premium y reduzcan sus costes de insumos. La orden amplía también la dotación del Programa Piloto de Agricultura Regenerativa, que ya movilizaba 700 M$ para prácticas de conservación del suelo y el agua.
Según datos del USDA, los agricultores y ganaderos del país aplicaban ya prácticas regenerativas —cultivos de cobertura, rotación de cultivos, gestión del pastoreo, reducción del laboreo— en cerca de 40 millones de hectáreas en el ejercicio fiscal 2023, con un crecimiento sostenido en la última década.
La medida sitúa a Estados Unidos en una posición similar a la que ya ocupa la Unión Europea, donde los ecorregímenes de la PAC incentivan desde 2023 prácticas de manejo del suelo comparables. Organizaciones del sector estadounidense han pedido que estas prácticas se mantengan voluntarias y flexibles, en línea con el debate que también atraviesa el diseño de la futura política agraria europea.






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