A un mes de que arranque la vendimia, el sector vitivinícola de la Comunidad Valenciana afronta una parálisis comercial que amenaza con repetir los problemas de la pasada campaña. AVA-ASAJA ha advertido de que las bodegas mantienen niveles elevados de stock sin colocar, lo que está frenando las exportaciones y hundiendo la rentabilidad de los viticultores.

La organización agraria atribuye esta situación a varios factores que se han combinado en los últimos meses: las dificultades en los flujos comerciales derivadas de los conflictos en Ucrania y Oriente Medio, los aranceles impuestos por Estados Unidos y la entrada masiva de importaciones de terceros países en condiciones que la entidad califica de competencia desleal, favorecidas por los acuerdos comerciales de la Unión Europea.
A este escenario se suma, según AVA-ASAJA, la presión de las bodegas francesas, que estarían ofreciendo vino a precios por debajo de los costes de producción en España. El colectivo sostiene que, por primera vez, las bodegas valencianas compiten no solo con importaciones de terceros países más baratas por no cumplir los mismos estándares de seguridad alimentaria y sostenibilidad exigidos en la UE, sino también con esta oferta francesa a la baja.
El desplome de precios afecta especialmente a la uva destinada a vinos tintos, en línea con el cambio de tendencia en el consumo de los últimos años, aunque la asociación agraria señala que también caen las cotizaciones de la uva blanca. La uva para cava en el término de Requena no escapa a esta tendencia: las grandes bodegas pagaron en la última campaña la mitad que un año antes, con el argumento de una recuperación de la cosecha catalana que, según AVA-ASAJA, no llegó a producirse por los ataques de enfermedades fúngicas.
Un paquete de medidas para frenar la sangría
Ante este panorama, la entidad reclama a las administraciones la puesta en marcha del Paquete del Vino aprobado por la Unión Europea, junto con ayudas públicas al arranque de viñedos que permitan reducir de forma estructural el exceso de producción, con la posibilidad de replantar esas superficies si el mercado mejora. También pide mantener o reforzar el presupuesto del sector vitivinícola dentro de la PAC, para que todos los productores europeos cuenten con un apoyo similar, y reclama al Gobierno un esfuerzo financiero equiparable al de Francia.
AVA-ASAJA plantea además medidas de regulación de la producción, como la vendimia en verde o restricciones temporales de rendimientos, así como el cumplimiento riguroso de la Ley de la Cadena Alimentaria frente a la venta a pérdidas. La organización reclama, igualmente, una destilación de crisis con financiación pública que retire excedentes del mercado y reduzca los stocks acumulados, y pide reforzar la promoción y el enoturismo como vía para ampliar el consumo y abrir nuevos mercados al vino español.







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