Las trampas de la Comunitat Valenciana comenzaron a capturar a finales de julio los primeros adultos de la tercera generación de la polilla del racimo (Lobesia botrana), cuyas puestas han avanzado con rapidez por las altas temperaturas. Ante la inminencia de las primeras eclosiones, el Servicio de Sanidad Vegetal recomienda realizar un tratamiento insecticida entre el 1 y el 5 de agosto, ambos inclusive.

Los primeros adultos de esta tercera generación se detectaron al iniciarse la última decena de julio. Pocos días después, coincidiendo con las temperaturas elevadas, comenzaron a observarse las primeras puestas sobre los racimos, de color blanco, es decir, recién realizadas. A principios de esta semana predominaban ya las puestas de color amarillo, lo que permite prever que las primeras eclosiones se produzcan en un plazo de 3 a 5 días. El organismo señala además un escalonamiento en las curvas de vuelo y de puesta, un comportamiento típico de esta tercera generación.
Por todo ello, el Servicio de Sanidad Vegetal recomienda realizar un tratamiento insecticida entre el 1 y el 5 de agosto, que deberá repetirse una vez agotada la persistencia del producto empleado en las variedades de recolección tardía. La recomendación no se extiende a las parcelas que practican la confusión sexual, donde los niveles de plaga no alcanzan el umbral de tratamiento establecido.
En cuanto al mosquito verde (Empoasca vitis / Jacobiasca lybica), las prospecciones realizadas arrojan niveles bajos tanto en trampas cromotrópicas amarillas como en brotes, sin superar en ningún caso el umbral fijado en la Gestión Integrada de Plagas para uva de transformación, de 2 insectos por brote. En consecuencia, el Servicio de Sanidad Vegetal no recomienda ningún tratamiento insecticida contra esta plaga, aunque advierte de que, si los niveles aumentaran, se avisaría para tratar tras la vendimia y reducir así la población de cara a la próxima campaña.
Respecto a la podredumbre gris (Botrytis cinerea), el organismo recomienda un tratamiento preventivo con un producto antibotritis para evitar la aparición de podredumbres en los racimos, que podrá aplicarse en cualquiera de los dos tratamientos previstos contra la polilla del racimo, o en ambos. En todo caso, deberán transcurrir al menos 21 días entre el último tratamiento antibotritis y la vendimia, para evitar problemas en la fermentación de los mostos.
El Servicio de Sanidad Vegetal recuerda que estos tratamientos se realizan en fechas próximas a la vendimia, por lo que insiste en la obligatoriedad de respetar el plazo de seguridad de los productos fitosanitarios empleados. Para ampliar información sobre las materias activas recomendadas frente a estas plagas, el organismo remite al Butlletí d’Avisos número 8, de junio de 2026.







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