Unió de Pagesos ha alertado de la grave situación que atraviesa el vacuno de cebo en Cataluña y en el conjunto del Estado, con explotaciones que operan ya con márgenes negativos por la caída continuada de las cotizaciones en las principales lonjas. Ante este escenario, la organización reclama la aprobación inmediata de ayudas directas que compensen las pérdidas del sector.

La entidad atribuye esta crisis al fuerte encarecimiento de los piensos, agravado por una caída del 10 % en las cotizaciones del ganado desde finales de abril, así como al mayor coste del gasóleo y la energía durante los últimos meses. A ello se suma que los animales que salen ahora al mercado entraron en las explotaciones de cebo cuando las cotizaciones del ganado vivo se encontraban en máximos, lo que ha estrechado aún más los márgenes.
Unió de Pagesos vincula también esta situación a una política comercial europea que considera perjudicial para los ganaderos. Según datos del Observatorio Europeo de la Carne, las importaciones de carne de vacuno procedentes de Brasil crecieron un 63 % en los primeros meses de 2026 respecto al mismo periodo de 2025, lo que convirtió a ese país en el principal proveedor extracomunitario de vacuno de la Unión Europea. Del total importado en 2026, el 78,5 % corresponde a carne congelada.
Este incremento se produce después de que la Comisión Europea decidiera en febrero excluir a Brasil, a partir de septiembre, de la lista de países autorizados para exportar carne y otros productos de origen animal a la Unión Europea, al no ofrecer garantías suficientes sobre el uso de estradiol-17β —hormona empleada en el control del celo y otros tratamientos veterinarios— ni sobre otros requisitos sanitarios. La propia Comisión reconoce en su informe que el plan de acción presentado por Brasil no impidió que llegara al mercado europeo carne que incumplía esos requisitos.
A juicio de Unió de Pagesos, que Bruselas permitiera estas importaciones durante meses pese a disponer de evidencias sobre su incumplimiento constituye un fraude para los consumidores y un engaño para los ganaderos europeos, obligados a cumplir las exigencias sanitarias, medioambientales y de bienestar animal más estrictas del mundo frente a producciones que no están sometidas a los mismos estándares. La organización considera que esto demuestra una aplicación interesada de las llamadas cláusulas espejo.
Además de las ayudas directas, la entidad reclama reforzar los mecanismos de control de la cadena alimentaria, garantizar la transparencia sobre el origen de la carne —especialmente en productos elaborados y ultraprocesados—, fomentar el consumo de carne producida en el país y aplicar el principio de reciprocidad en los acuerdos comerciales con terceros países.
El colectivo recuerda que, mientras las administraciones reivindican el papel estratégico de la ganadería en la gestión del territorio y la prevención de incendios, las políticas comerciales europeas están hundiendo la rentabilidad de las explotaciones, lo que a su juicio resulta incompatible con exigir a los ganaderos que sigan prestando esos servicios ambientales.






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