Los embalses de la cuenca del Tajo almacenan a día de hoy 5.989,06 hm³, el 54 % de su capacidad, una vez concluido el año hidrológico 2025-2026, que ha discurrido entre el 1 de octubre de 2025 y el 30 de septiembre de 2026. La Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) ha hecho balance de un ejercicio con lluvias muy concentradas en invierno y escasas en verano, marcado, según el organismo, por fenómenos meteorológicos extremos que atribuye al cambio climático.

Del 62 % al 83 % en dos meses
La cadena de borrascas de enero y febrero elevó el volumen embalsado en la cuenca del 62 % al 83 %, hasta los 9.178,59 hm³. Esa cifra se acerca al máximo histórico del 86 %, registrado el año pasado.
Según la CHT, la gestión de la laminación de los embalses durante las avenidas, coordinada por el comité permanente de desembalse del organismo, evitó daños significativos a personas y bienes al reducir de forma notable los caudales de salida respecto a los de entrada. Además, el Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) del Tajo emitió más de 2.000 avisos en tiempo real, que contribuyeron a la actuación de las comunidades autónomas al activar sus Planes Especiales de Protección Civil ante el riesgo de inundaciones.
Las precipitaciones y las aportaciones en la cabecera del Tajo permitieron además abrir el trasvase Entrepeñas-Buendía en lámina libre, por segundo año consecutivo, con unos 12 m³/s iniciales y un máximo de 40 m³/s.
Una lluvia que llegó de golpe
La lluvia acumulada desde el inicio del año hidrológico asciende a 593,5 l/m², lo que corresponde al percentil 67: en el 33 % de los años de la serie histórica de referencia (1980-2026) se ha superado esa cantidad. El volumen total de precipitación en el conjunto de la cuenca alcanzó los 33.103,6 hm³, por debajo de los 36.200,4 hm³ del año anterior.
La CHT señala que las precipitaciones se concentraron en enero y febrero, con valores excepcionalmente altos en este último mes, que llegó a los 136,3 l/m². El verano, en cambio, fue muy escaso en lluvias.
Normalidad en el conjunto, prealertas en el detalle
El indicador de escasez, que identifica situaciones coyunturales de dificultad para atender las demandas de agua, ha mantenido al conjunto de la cuenca en normalidad durante todo el año hidrológico. Las altas temperaturas y la demanda estival han llevado, sin embargo, a declarar la prealerta por escasez en el abastecimiento de Cáceres desde julio y en los del Sorbe, Béjar y Santa Lucía desde septiembre.
El indicador de sequía, que recoge situaciones persistentes e intensas de descenso de las precipitaciones con reflejo en las aportaciones naturales, ha señalado para la cuenca en su conjunto una ausencia prolongada de sequía. En septiembre se activó el estado de sequía prolongada en el sistema Bajo Tajo, por las escasas precipitaciones, y después en Tiétar, Tajo Izquierda y Henares. La CHT prevé que las lluvias de las últimas semanas y las previsiones meteorológicas favorezcan la vuelta a la normalidad en todas las unidades territoriales de escasez y sequía.
Nieve que no duró
La campaña nival comprende de octubre a mayo, y la CHT calcula la nieve acumulada en todas las subcuencas mediante simulaciones con el programa Aster, a partir de los datos de precipitación, temperatura y caudales observados en los puntos del SAIH. Las nevadas más significativas de este año hidrológico llegaron en febrero, cuando se alcanzó de forma puntual un volumen de agua en forma de nieve estimado en 75 hm³. Esa cifra duplicó el máximo de la media histórica de los últimos diez años y superó en 15 hm³ el máximo del año hidrológico anterior.
El incremento no tuvo continuidad: la subida de las temperaturas favoreció un deshielo rápido y una pérdida generalizada del volumen acumulado, y en marzo se registró otro episodio de menor magnitud. El valor máximo de reserva puntual superó el máximo medio de los últimos 21 años, aunque el acumulado anual ha quedado por debajo de la media histórica.





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