La Comisión Europea adoptó ayer un nuevo Plan de Acción sobre Fertilizantes destinado a reducir la dependencia exterior y aliviar el sobrecoste que asumen los productores. Sin embargo, la iniciativa institucional ha sido recibida con profunda decepción por parte del COPA-COGECA, que advierte de la falta de medidas económicas urgentes para evitar un colapso del mercado.

El documento presentado por el Ejecutivo comunitario plantea un paquete de apoyo financiero significativo antes del verano para aportar liquidez. Además, habilitará un paquete legislativo que permitirá a los Estados miembros flexibilizar los anticipos a través de sus planes estratégicos de la PAC, creando nuevos ecorregímenes y medidas agroambientales para aumentar la eficiencia de la fertilización. Estas acciones se complementarán con el marco temporal de ayudas estatales por la crisis de Oriente Medio y el despliegue de una red de asesoramiento sobre el uso óptimo de nutrientes.
En el ámbito regulatorio y de mercado, Bruselas contempla explorar medidas a corto plazo para facilitar el uso de digestatos dentro de la Directiva sobre Nitratos y aumentar la transparencia mediante un marco de datos actualizados. Asimismo, la Comisión deja abierta la posibilidad de proponer la activación del modo de vigilancia o emergencia en virtud de la Ley de Emergencia y Resiliencia del Mercado Interior si la situación lo requiere.
En el plano industrial, el objetivo es construir un tejido productivo nacional más sólido y sostenible apoyando proyectos de biogás y biometano para sortear trabas de financiación y permisos. El plan abordará la revisión del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión (RCDE) para garantizar la descarbonización sin comprometer el suministro, y pondrá en marcha una asociación para la cadena de valor de los fertilizantes que facilite la cooperación y la previsibilidad entre productores, agricultores y Estados miembros.
El campo europeo reclama acciones y no intenciones
Frente a las propuestas de la Comisión, el sector productor ha reaccionado con escepticismo. Desde el COPA-COGECA señalan que, tras años de pérdidas y el encarecimiento derivado de la actual crisis geopolítica, el flujo de caja de muchas explotaciones ya no puede absorber el impacto. La organización agraria lamenta que Bruselas haya optado por no modificar el marco regulatorio vigente, reduciendo el plan a un catálogo de intenciones a largo plazo.
Uno de los principales puntos de fricción es la aplicación del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) y el RCDE. Según las cooperativas y organizaciones agrarias europeas, el enfoque institucional asume un coste devastador para los agricultores mientras centra sus mecanismos de financiación en los fabricantes industriales. Aunque valoran positivamente la intención de extender la excepción a los digestatos (RENURE), consideran que los textos carecen de compromisos firmes.
Para paliar lo que definen como una futura crisis alimentaria a escala mundial, el COPA-COGECA exige respuestas inmediatas que trasciendan los fondos ya programados de la PAC. En concreto, instan a suspender temporalmente los aranceles de nación más favorecida para todos los fertilizantes —salvo los procedentes de Rusia y Bielorrusia—, paralizar el gravamen del CBAM y eximir a los Estados miembros de los umbrales de la Directiva sobre Nitratos durante la próxima campaña agrícola.






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