La presión regulatoria y la volatilidad geopolítica han situado a la nutrición vegetal en el centro de la seguridad alimentaria mundial. Así lo han constatado representantes del Ministerio de Agricultura, la universidad y la industria durante la decimoséptima Jornada de la Cátedra Fertiberia, celebrada en la Universidad Politécnica de Madrid.

El encuentro, que reunió a cerca de 200 profesionales en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica, Alimentaria y de Biosistemas (ETSIAAB), ha analizado el impacto de las actuales tensiones internacionales en el acceso a materias primas estratégicas. Según las conclusiones del foro, el escenario de incertidumbre en las cadenas de suministro obliga a reforzar la eficiencia y la sostenibilidad del modelo productivo.
Desde la administración pública, la directora general de Producciones y Mercados Agrarios del Ministerio de Agricultura, Elena Busutil, señaló que la actual coyuntura ha evidenciado la repercusión directa de los fertilizantes sobre la economía mundial y el abastecimiento de alimentos, logrando que la sociedad perciba su importancia estructural.
En esta misma línea, el consejero delegado del Grupo Fertiberia, Juan Pablo Llobet, incidió en la urgencia de que Europa preserve su capacidad industrial propia en este ámbito estratégico. Asimismo, adelantó que la firma avanza hacia un modelo que integra la fertilización nitrogenada clásica con el desarrollo de productos biológicos para responder a las nuevas exigencias productivas.
Biológicos y precisión frente a la sobrefertilización
La innovación aplicada a la reducción del impacto ambiental centró el bloque técnico de la jornada. Expertos como Pablo Resco, de Plataforma Tierra, y los catedráticos Miguel Quemada (UPM) y Fernando González (Universidad de León) desgranaron las estrategias agronómicas y los nuevos marcos normativos orientados a optimizar el uso del nitrógeno y mejorar el manejo del suelo.
El debate posterior, que congregó a portavoces de Cooperativas Agro-alimentarias de España, el INIA-CSIC, la asociación de fabricantes AEFA, el Ministerio y la propia empresa organizadora, concluyó que la colaboración entre investigación e industria resulta inaplazable.
Los intervinientes destacaron el papel de las nuevas innovaciones conjuntas, como el desarrollo de microorganismos y bioestimulantes, como herramientas determinantes para afinar la dosificación de los nutrientes, atajar el problema de la sobrefertilización y garantizar la preservación del suelo agrícola a largo plazo.






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