El Consejo de la Unión Europea dio este lunes luz verde definitiva a nuevas normas para mejorar la posición de los agricultores en la cadena de suministro agroalimentaria, reforzando su poder de negociación frente a procesadores y distribuidores. La reforma introduce modificaciones en el reglamento de la organización común de mercados agrícolas (OCM) y en la política agrícola común (PAC), y responde a las demandas históricas del sector primario europeo sobre su debilidad estructural frente a la gran distribución y la industria transformadora.

La medida más inmediata es la generalización de los contratos escritos como formato estándar, con cláusulas de revisión que permitan adaptarlos a los cambios del mercado. El objetivo es mejorar la estabilidad de los ingresos de los agricultores, que hasta ahora operaban con frecuencia en condiciones de desequilibrio frente a compradores con mayor poder de negociación. La reforma también simplifica el reconocimiento de las organizaciones de productores y refuerza su capacidad de acción colectiva, con acceso a financiación PAC, lo que facilitará que el sector primario actúe de forma coordinada en las negociaciones comerciales.
La palabra «carne», reservada para productos de origen animal
Uno de los puntos con mayor repercusión para el sector ganadero es la protección legal del término «carne», que quedará reservado en exclusiva para productos de origen animal, lo que impedirá su uso en la comercialización de productos de origen vegetal. Esta medida, reclamada desde hace años por las organizaciones ganaderas europeas, entrará en vigor tras un periodo de transición de tres años para dar tiempo al sector a adaptarse.
Para mejorar la transparencia en el mercado, la reforma introduce además normas armonizadas para el uso de denominaciones voluntarias como «justo» y «cadena de suministro corta», cuya utilización hasta ahora carecía de criterios comunes entre los distintos Estados miembros. Las nuevas reglas buscan evitar un uso abusivo o engañoso de estos términos y garantizar una competencia leal entre operadores.
La reforma complementa la normativa ya existente sobre prácticas comerciales desleales y se enmarca en el objetivo más amplio de construir una cadena agroalimentaria más equilibrada y resiliente. Maria Panayiotou, ministra de Agricultura de Chipre, cuyo país ocupa la presidencia rotatoria del Consejo de la UE este semestre, valoró el acuerdo como «un paso importante hacia un sector agroalimentario más justo y resiliente» y subrayó que las nuevas normas «proporcionarán a los agricultores herramientas más eficaces para negociar colectivamente y asegurar una participación más equitativa en el valor que generan».
El texto será firmado y publicado en el Diario Oficial de la Unión Europea, tras lo cual entrará en vigor. Las disposiciones sobre denominaciones de productos cárnicos comenzarán a aplicarse una vez transcurrido el periodo de transición de tres años.




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