El auge de los biocarburantes, podría tener una incidencia negativa en los más desfavorecidos, al aumentar los precios de los alimentos básicos, según algunas organizaciones humanitarias; que ven como los elevados precios de cereales aumenta el coste de la ayuda alimentaria y de las importaciones que deben realizar los países más pobres, que normalmente son deficitarios.
Este hecho hace aun más patente la necesidad de dirigir las ayudas a fomentar la producción agraria de esos países y es un nuevo factor dentro de la polémica sobre si las ayudas alimentarias o las exportaciones subsidiadas contribuyen o no al desarrollo económico de los países más pobres o si son un freno para el autoabastecimiento con la producción local.






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