Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya (JARC) ha presentado alegaciones al Plan Territorial Sectorial para la Implantación de las Energías Renovables (PLATER) y ha hecho un llamamiento a los ayuntamientos catalanes para que también presenten observaciones en defensa de los espacios estratégicos de sus municipios.

La organización considera imprescindible que la superficie de implantación prevista en el PLATER se adapte a la realidad de cada municipio, preservando los espacios clave para la actividad económica, el equilibrio territorial y, en particular, la producción de alimentos. Según JARC, el plan se basa en una cartografía general que a menudo no refleja la realidad económica, productiva y social de los municipios afectados, de ahí su petición a los ayuntamientos para que aleguen y defiendan los intereses de sus vecinos.
La entidad defiende que la transición energética y la producción de alimentos son objetivos complementarios y no contrapuestos, y sostiene que existe un amplio margen para desplegar renovables sobre cubiertas, polígonos industriales y otros espacios ya transformados antes de afectar a terrenos agrícolas productivos. En este sentido, JARC se muestra favorable a instalar renovables sobre infraestructuras existentes, como balsas y canales de riego, una solución que permite generar energía y reducir la evaporación del agua sin ocupar suelo agrícola. Por el contrario, considera inaceptable que tierras transformadas en regadío gracias a importantes inversiones públicas y privadas dejen de producir alimentos para acoger grandes plantas fotovoltaicas.
La organización reclama una mayor protección de los suelos de capacidad agronómica media y alta, que sostienen miles de explotaciones profesionales en Cataluña, y cuestiona que la superficie identificada como apta para energías renovables en el PLATER sea muy superior a la necesaria para alcanzar los objetivos previstos. Por ello, pide revisar la cartografía, explicar con transparencia los criterios empleados y ajustar la planificación a las necesidades reales.
JARC denuncia asimismo la pasividad del Departament d’Agricultura ante un plan que puede afectar a miles de hectáreas de suelo agrario productivo, pese a ser la administración responsable de su protección, y reclama que asuma un papel activo y vinculante en cualquier decisión que afecte a tierras de cultivo.
La organización insiste en que no se opone a la transición energética, sino que aboga por acelerarla priorizando cubiertas, zonas industriales, espacios degradados e infraestructuras existentes, y rechaza que el grueso del despliegue energético recaiga sobre tierras agrícolas productivas.






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