GALP, la empresa portuguesa de energía va a invertir 200 millones de euros en la construcción de dos plantas de fabricación de biodiesel, una de ellas en Matosinhos, con una capacidad de 200.000 tn anuales; y la otra en Sines de 300.000 tn. Las dos plantas serán de segunda generación, contando con unidades de hidrogenación e isomeración, lo que permite una mayor calidad del combustible.
A finales de esta década entraran en funcionamiento estos y otros proyectos de biocarburantes que deberían permitir a Portugal cumplir con el objetivo de incorporación del 10%.
Al igual que España, Portugal es un país muy deficitario en las materias primas necesarias para la actual producción de biocarburantes, que deberá importar en su mayor parte.






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