Las empresas cerveceras españolas agrupadas entorno a la Sociedad Anónima Española de Fomento del Lúpulo, cuyo mayor accionista es el grupo Heineken, han impuesto al Grupo de Cultivadores de Lúpulo (cooperativa que agrupa a los productores) una bajada del 26 por ciento en el precio que se estaba pagando por este producto agrícola que se utiliza en la fabricación de la cerveza. Se confirma así la noticia que ya adelantó ASAJA en sus comunicados del 4 y 5 de mayo y que fue desmentida por la parte compradora. ASAJA considera que la caída de un 26 por ciento en los ingresos de los lupuleros, durante los próximos cinco años, es una muy mala noticia y lamenta que la industria de la cerveza haya hecho uso de su situación de dominancia y oligopolio en las relaciones contractuales, para imponer unos precios de ruina a los productores. ASAJA acepta el acuerdo al contar con la firma, aunque haya sido obligada, del sector productor, pero no lo comparte, y lamenta que no se agotaran antes otras vías como podía ser la mediación en el conflicto de las administraciones públicas. La “resignación cristiana” no es la virtud que se espera de unos representantes de los agricultores cuando están negociando.
Lo más grave para ASAJA ha sido que, para firmar este contrato a largo plazo que es malo con avaricia, se haya rescindido el acuerdo que estaba vigente para la actual campaña 2011, y que contemplaba la compra de toda la producción – entorno a un millón de kilos- al precio de 4,07 euros por kilo para una calidad tipo. El nuevo contrato, que es para cinco años y por lo tanto tiene vigencia hasta el 2015 incluido, arranca en la actual campaña 2011 con precios de 3 euros por kilo y se incrementa en 5 céntimos cada año – el 1,7%-, por lo que finalizará en 2015 a 3,20 euros el kilo.
La práctica totalidad del lúpulo español se produce en la provincia de León, producción que abastece tan solo en un 60 por ciento las necesidades de las cerveceras del país. En el año 2011 se han declarado 525 hectáreas de cultivo con una previsión de cosecha entorno al millón de kilos de flor de lúpulo seca. El lúpulo se cultiva en aproximadamente 250 explotaciones situadas la mayoría de ellas en la ribera del río Óbigo.
La nueva estrategia de los cerveceros de estrangular las rentas de los productores de lúpulo, es una burla a la Junta de Castilla y León y al Ministerio que han puesto en marcha los tres últimos años medidas de apoyo al sector para aumentar la superficie de cultivo y modernizar las explotaciones. Este plan de apoyo al sector lupulero lo habían impulsado también los cerveceros que confiaban en la garantía de aprovisionamiento y la calidad que ofrecían los agricultores leoneses conocedores del cultivo desde hace más de medio siglo.
ASAJA recuerda que, si bien puntualmente los mercados internacionales pueden estar más bajos, el lúpulo leonés siempre ha sido competitivo, también en precio, y en todo caso se trata de una producción de planta permanente, que requiere de una infraestructura en las fincas que supera los 30.000 euros por hectárea, por lo que los productores no pueden variar la superficie de cultivo de un año para otro atendiendo a situaciones coyunturales de los mercados.





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