La evolución de los cultivos de invierno en la Unión Europea se mantiene, en general, en niveles satisfactorios, aunque el tramo final del invierno ha dejado dos focos de vigilancia claros: las heladas severas en el norte y el este, y los excesos de lluvia en varias zonas del suroeste. Así lo recoge el último boletín de seguimiento de cultivos del programa MARS del Centro Común de Investigación (JRC) de la Comisión Europea, con datos hasta el 21 de febrero.

En el norte y el este comunitarios, las olas de frío han elevado el riesgo de daños locales por helada, especialmente allí donde el manto nival fue insuficiente al inicio de los episodios. El informe apunta que el trigo blando de invierno suele presentar un endurecimiento más robusto frente al frío, mientras que la cebada de invierno y la colza se consideran más vulnerables a este tipo de estrés.
Los registros más extremos se dieron en el entorno de Polonia oriental y la franja báltica, con extensión hacia el este, donde se describen mínimas en torno a –20°C y, localmente, entre –25°C y –30°C durante un episodio relevante de finales de enero y comienzos de febrero. Pueden producirse daños por helada en cultivos de invierno, si bien subraya que el alcance real no podrá evaluarse con fiabilidad hasta que se retire la nieve y pueda observarse el estado del cultivo en campo.
En cambio, en áreas como el noreste de Alemania, Dinamarca o Suecia, así como en zonas de Polonia y del este europeo, las mínimas bajaron alrededor de –15°C en dos episodios cortos a principios y mediados de febrero. Pese a la escasa nieve en buena parte de esas regiones, el riesgo de daños significativos se considera bajo según el análisis del informe.
Lluvias por encima de lo habitual en el suroeste
El segundo punto de atención se sitúa en el cuadrante suroccidental de la UE, con precipitaciones que superaron el doble de la media reciente en varios territorios. Estas situaciones han causado inundaciones localizadas, aunque en entornos con limitación hídrica suelen traducirse en un beneficio neto por la recarga de humedad del suelo, embalses y acuíferos.
En la Península Ibérica, Portugal y amplias zonas de España registraron acumulados que, entre el 21 de enero y el 21 de febrero, superaron los 250 mm en algunos puntos, frente a valores típicos por debajo de 100 mm. En Italia, el patrón se repitió en áreas occidentales y meridionales. En este contexto, el informe no reporta daños relevantes en los cultivos de invierno, todavía en fases tempranas de desarrollo.
En conclusión, el informe recoge un arranque de campaña de invierno relativamente estable para la UE, con vigilancia reforzada en las zonas expuestas a heladas intensas y persistentes, y con un balance hídrico más cómodo en el suroeste tras el episodio de lluvias, pese a los problemas puntuales por exceso de agua.






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