Unions Agrarias reporta los primeros daños causados por jabalíes en maíz forrajero coincidiendo con el inicio de la campaña de siembra en Galicia. La organización recibe quejas de agricultores y ganaderos que ven cómo los animales entran en las parcelas recién sembradas, obligando en muchos casos a repetir la siembra y asumir costes adicionales en un momento de especial vulnerabilidad para las explotaciones.

El maíz forrajero es un cultivo estratégico para Galicia, la principal comunidad productora de España con una superficie estimada en torno a las 70.000 hectáreas este año. Es una producción esencial para garantizar la alimentación del ganado lechero y cárnico gallego, en un contexto en el que las explotaciones ya afrontan el encarecimiento del diésel agrícola, fertilizantes e insumos, además de la presión del sector lácteo con reducciones de hasta 7 céntimos por litro en la renovación de contratos.
Ventana crítica de cuatro semanas
Unions Agrarias subraya que el maíz es especialmente vulnerable durante las primeras cuatro semanas tras la siembra. En este periodo, los jabalíes buscan la semilla y pueden causar daños significativos hasta que la planta germina y alcanza unos 10 centímetros de altura. A partir de ese momento, el cultivo deja de ser atractivo para los animales hasta que la mazorca madura en agosto, cuando se produce una segunda oleada de ataques.
Unions Agrarias insiste en que la prioridad debe ser la prevención, no solo la indemnización una vez producido el daño. Para ello solicita una acción coordinada entre la Xunta, cazadores, TECOR, asociaciones cinegéticas y sector agrícola, con el objetivo de proteger una campaña esencial para la viabilidad de las explotaciones ganaderas gallegas.
La temporada regular de caza del jabalí está cerrada desde finales de febrero por lo que esta acción requiere autorización de la Consellería de Medio Ambiente. Por ello, hacen un llamamiento a la Xunta para que actúe con la máxima diligencia.
Magnitud desconocida del problema
Unions Agrarias recuerda que el daño causado por jabalíes a la agricultura ya constituye un grave problema productivo y social. En 2025 se registraron más de 4.200 informes de daños a cultivos y la Xunta abonó cerca de 1,5 millones de euros en indemnizaciones, aunque la organización estima que el impacto real supera los 9 millones de euros si se contabilizan los daños recurrentes al maíz, la producción de forraje, los huertos y los castaños.






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