La organización agraria estima una producción autonómica de 5,5 millones de toneladas para la presente campaña. El clima extremo y el menor uso de fertilizantes por sus altos costes lastran los rendimientos.

La cosecha de cereal de invierno en Castilla y León sufrirá un importante retroceso este año. Según el último informe de COAG, la producción se situará en 5,5 millones de toneladas, lo que supone un desplome del 34,4 % respecto a los 8,4 millones de toneladas de la campaña anterior. Esta cifra se sitúa además un 16,6 % por debajo de la media de los últimos seis años.
El hundimiento productivo obedece a una combinación de factores climáticos y económicos. Por un lado, las abundantes lluvias durante la sementera, seguidas de temperaturas inusualmente altas en mayo y junio, aceleraron la maduración del grano. Por otro, el encarecimiento de los fertilizantes derivado del contexto geopolítico ha llevado a muchos agricultores a reducir hasta un 20 % el uso de abonos para evitar pérdidas económicas.
El impacto de esta reducción es desigual en la comunidad. Las provincias de Soria, Segovia y León registran las mayores caídas proporcionales, seguidas de Ávila, Palencia y Valladolid. En contraste, Zamora, Burgos y Salamanca logran mantener unos niveles productivos más estables, según detalla la organización y reflejan sus estimaciones provinciales.
Ayudas directas y control de importaciones
Ante este escenario, el coordinador autonómico de COAG, Lorenzo Rivera, ha advertido que los rendimientos quedarán muy probablemente por debajo de la media histórica de 3.000 kilos por hectárea. Para paliar la crisis, el colectivo exige a la Junta y al Gobierno central la activación de ayudas directas que racionalicen el coste del gasóleo y los insumos, reclamando además que estas medidas se prorroguen más allá del mes de junio y se extiendan a sectores excluidos como la apicultura.
A nivel de mercado, la entidad reclama un mayor control sobre las importaciones de grano sin aranceles para evitar que coincidan con la entrada de la cosecha nacional y hundan los precios locales. Asimismo, instan a la Unión Europea a intervenir para garantizar el suministro de fertilizantes y a establecer un tope al gasóleo agrícola, emulando las medidas adoptadas anteriormente con el gas.
Frente a la actual falta de rentabilidad, la organización señala que los agricultores ya están planificando reducir la superficie de cereal en favor de cultivos alternativos como colza, girasol o leguminosas. Sin embargo, advierten que este cambio de rotaciones conlleva el riesgo de desestabilizar otras producciones, comprometer la soberanía alimentaria y amenazar el empleo y la fijación de población en el medio rural.







Política de comentarios:
Tenemos tolerancia cero con el spam y con los comportamientos inapropiados. Agrodigital se reserva el derecho de eliminar sin previo aviso aquellos comentarios que no cumplan las normas que rigen esta sección.