Una reducción del 30% en los flujos migratorios dejaría el campo español sin trabajadores suficientes para sostener casi tres de cada diez explotaciones actuales, según un análisis prospectivo de la Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia (ONPE). El impacto se concentraría especialmente en las zonas rurales de menor densidad, donde el abandono de tierras aceleraría procesos de despoblación ya en marcha.

El campo, en el ojo del huracán
La agricultura es uno de los sectores con mayor concentración de mano de obra extranjera en España: el 28% de sus afiliados tiene nacionalidad no española, según datos de la Tesorería General de la Seguridad Social correspondientes a septiembre de 2025. Esta dependencia estructural convierte al sector primario en uno de los más expuestos a cualquier contracción de los flujos migratorios. El perfil de esa fuerza laboral refuerza su peso: el 44% de los trabajadores inmigrantes en España tiene entre 20 y 39 años, y en 2024 el número de ocupados extranjeros creció un 6,9%, frente al 1,4% registrado entre los nacionales.
Tres de cada diez explotaciones, en riesgo
Las proyecciones de la ONPE, elaboradas a partir de datos del INE para el horizonte 2026-2075, cuantifican ese riesgo con precisión creciente: en un escenario de baja inmigración, España podría perder el equivalente a 48.000 explotaciones agrícolas en 2035, 145.000 en 2055 y más de 220.000 en 2075. Esta última cifra representa casi el 28% del total de explotaciones registradas actualmente en el país, según la Encuesta sobre la Estructura de las Explotaciones Agrícolas de 2023. El mecanismo es directo: con menos población en edad de trabajar y sin relevo migratorio suficiente, muchas explotaciones dejarían de ser viables, con el encarecimiento de frutas y hortalizas como consecuencia más inmediata para el consumidor.
Despoblación y abandono de tierras
El impacto no se limitaría a la producción. El abandono masivo de explotaciones aceleraría los procesos de despoblación rural y el abandono de tierras, con consecuencias ecológicas, económicas y territoriales difíciles de revertir. Las proyecciones apuntan a que las zonas de agricultura intensiva con mayor capacidad de atracción migratoria serían las más resilientes, mientras que los municipios más aislados y envejecidos concentrarían el mayor deterioro. En las provincias con menor densidad poblacional, como Huesca, Soria y Teruel, la pérdida de habitantes bajo el escenario de baja inmigración equivaldría al 28% de su población en 2075, lo que pondría en riesgo la viabilidad de una parte significativa de su tejido agrario.
El informe España ante el reto migratorio. Dos futuros posibles, publicado en marzo de 2026 por la Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia, constituye el primer documento técnico de un ejercicio de análisis prospectivo basado en escenarios. Sus resultados no son predicciones, sino proyecciones comparativas orientadas a la reflexión estratégica.




Política de comentarios:
Tenemos tolerancia cero con el spam y con los comportamientos inapropiados. Agrodigital se reserva el derecho de eliminar sin previo aviso aquellos comentarios que no cumplan las normas que rigen esta sección.