Una comunidad de regantes de la comarca de la Ribera Alta ha sufrido el robo de instalaciones eléctricas y cableado de cobre horas después de que la empresa pública Tragsa concluyera las obras de reparación de los daños causados por la DANA del 29 de octubre de 2024. AVA-ASAJA ha denunciado el asalto y exige a las administraciones más vigilancia en el medio rural valenciano.

La Comunidad de Regantes La Serreta y La Escala, que da servicio a cerca de 500 ha de cultivo en los municipios de Real, Montroi, Montserrat y Llombai, fue una de las centenares de entidades de riego afectadas por la riada. Casi 20 meses después de la catástrofe, Tragsa dio por finalizadas las obras de reconstrucción, a falta únicamente de la puesta en marcha definitiva. Esa misma noche, los ladrones desvalijaron la nueva instalación.
Cinco horas para desmontar un centro de transformación
Según los responsables de la entidad de riego, los autores del robo actuaron durante cinco o seis horas, desmontando todos los aparatos, incluido el centro de transformación, y sustrayendo unos 200 metros de cobre. Los daños se valoran en más de 25.000 euros. La organización agraria apunta a una banda organizada y profesional con conocimientos específicos sobre instalaciones eléctricas y un seguimiento previo de la evolución de las obras.
Los daños originales de la DANA afectaron a la captación del barranco del Algoder en la Font de Llavar, así como a tuberías que cruzaban otras ramblas, hidrantes, sistemas eléctricos e instalaciones de fontanería. Tras unas primeras reparaciones de urgencia financiadas con ayudas de la Conselleria de Agricultura, las tareas definitivas de reconstrucción corrieron a cargo de Tragsa, dependiente del Ministerio de Agricultura.
Doble golpe para los regantes de la Ribera Alta
AVA-ASAJA subraya que el robo no es un hecho aislado, sino que se enmarca en una oleada de sustracciones en explotaciones agrarias, pozos y chalets que se está intensificando en la zona. La organización estima que los robos en el sector agrario de la Comunitat Valenciana generan pérdidas de 30 M€ anuales.
La entidad reclama a las administraciones un refuerzo de la vigilancia tanto en el campo como en los centros de recepción de mercancía potencialmente sustraída —chatarrerías y otras vías del mercado negro— para atajar especialmente el robo de cobre. Además, exige la aplicación efectiva en el medio rural de la ley de multirreincidencia, con el fin de endurecer las penas por hurtos en explotaciones agrarias, y reclama medios adecuados y coordinación entre los cuerpos de seguridad y la administración de justicia.
Los responsables de la comunidad de regantes lamentan que, tras meses regando en condiciones precarias y a costes más elevados de lo habitual, el robo les obliga a afrontar nuevos problemas económicos en plena campaña de riego.





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