Los ataques de buitres a ganado vivo durante la época de partos se han convertido en una constante en distintas regiones de España. En las últimas semanas se han registrado incidentes en la Comunitat Valenciana y en Castilla y León, donde las aves han matado animales en el momento del alumbramiento. AVA-ASAJA y ASAJA Salamanca han denunciado los casos y reclaman un sistema de indemnizaciones más ágil, menos burocrático y ajustado a las pérdidas reales.

Tres minutos y solo quedan huesos
El último ataque documentado en la Comunitat Valenciana tuvo lugar en una granja de Aras de los Olmos, en la comarca de Los Serranos, donde los buitres mataron una oveja que acababa de dar a luz y, posteriormente, un cordero recién nacido mientras el pastor atendía otro rebaño. El ganadero afectado, Óscar Morales, asociado de AVA-ASAJA, describió la rapidez y la contundencia de los ataques: «Los buitres devoran las ovejas en apenas tres minutos y al depósito de animales muertos solo podemos llevar los huesos».
No es la primera vez que Morales sufre este tipo de incidente. Un año antes, las aves mataron 12 corderos en su explotación. Cuando llegó el técnico de la Conselleria de Medio Ambiente a peritar los daños, los buitres ya se habían comido la mayor parte de los cadáveres: «Solo habían dejado tres, y de los tres solo certificó que los buitres habían matado uno». La indemnización solicitada no contempló pérdidas indirectas como el estrés del rebaño, los abortos, los daños por aplastamiento ni los gastos de retirada de cadáveres. «A fecha de hoy, un año después, aún no he cobrado», señaló.
En Salamanca, un ganadero de Villasbuenas, Leandro Martín, perdió el pasado 18 de junio una vaca y un ternero recién nacido en circunstancias similares. «Es desesperante. Estamos pendientes del ganado las veinticuatro horas del día y, aun así, no podemos evitar estos ataques. No solo es la pérdida económica, es el sufrimiento de los animales y la impotencia que sentimos los ganaderos cuando nos encontramos con una escena así», declaró. ASAJA Salamanca ha advertido de que los ataques se repiten con creciente frecuencia en la provincia, especialmente durante la época de partos.
Un sistema de indemnizaciones que no funciona
AVA-ASAJA reclama una reforma profunda del sistema de compensación por daños de fauna silvestre. La organización exige menos burocracia en la tramitación, que los peritos resuelvan las dudas sobre el número de animales muertos a favor del ganadero y no en su contra, y que los pagos se agilicen: en casos de muertes de vacas en Castellón, los retrasos llegan al año y medio. Pide además que las cuantías reconozcan las pérdidas indirectas —estrés, abortos, aplastamientos, retirada de cadáveres— que los ganaderos acaban asumiendo de su bolsillo.
ASAJA Salamanca incide en la misma dirección y denuncia que, en muchas ocasiones, resulta complicado demostrar los daños y obtener las correspondientes indemnizaciones, lo que deja a los ganaderos sin cobertura efectiva frente a una problemática que, lejos de reducirse, sigue en aumento.
«Mucho cuidado con las mascotas y los niños»
El presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, advirtió de que el problema trasciende el ámbito ganadero: «Este último ejemplo demuestra que la fauna silvestre se radicaliza y ya es habitual que ataque a animales vivos, especialmente a los más vulnerables. Esto no es un problema solo de la ganadería o de la agricultura, es de todos. Mucho cuidado, por ejemplo, con las mascotas y los niños que pasean por el campo, no tengamos ningún susto».
Aguado apuntó al exceso de población de buitres y a las altas temperaturas como factores que agravan la situación: «Los buitres siempre están al acecho, esperando su oportunidad para atacar. El exceso de buitres, así como estas altas temperaturas —que provocan escasez de alimento en los montes— hace que tengan que ampliar su radio de acción en la naturaleza».
AVA-ASAJA reclama a las administraciones un censo actualizado de la población de buitres en la Comunitat Valenciana y las regiones colindantes, medidas preventivas en abrevaderos y balsas de las explotaciones para evitar la contaminación del agua, y una mejora en la gestión de los muladares que garantice suficiente alimento a las aves y reduzca su presión sobre el ganado. Morales resumió la situación con una frase que condensa el estado de ánimo del sector: «A todo el mundo le gusta ver buitres volando por nuestro cielo, pero no debemos seguir permitiendo que sean los ganaderos quienes asuman todo ese coste con el pan de sus hijos. Ya estamos desesperados».





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