Francia ha sembrado este año un 10 % menos de patata, pasando de unas 200.000 ha a unas 180.000 ha. Se prevé una producción en torno a un 25 % inferior a la del año pasado, bajando de los 8 Mt en 2025 a 6 Mt en 2026. Las olas de calor han afectado a toda Europa y el recorte de producción ha sido, incluso, mayor que en España porque Francia está menos preparada para ellas, según ha avanzado Eduardo Arroyo, presidente de la Asociación de Productores de Patata de Castilla y León y de la Interprofesional de la Patata de Castilla y León, en declaraciones a Agrodigital.com.

El mercado está globalizado, por lo que hay que seguir lo que ocurre en los países del entorno. Antes de que se inicie el arranque en Andalucía o en Cartagena, la demanda española se completa con patata de Egipto e Israel, de donde entran en torno a 50.000-60.000 t. Este año, con las siembras andaluzas retrasadas, estas importaciones han llegado en buen momento, ayudando a sostener los precios, porque entran a un precio superior al que suele haber en España, aunque Francia seguía colocando existencias más baratas, señala Arroyo.
Como España es deficitaria en patata, es Francia quien después completa el grueso de esta falta de autoabastecimiento, que está en torno a las 800.000 t. Estas importaciones son importantes tanto para el mercado francés como para el español. El problema con la patata francesa es cuando a Francia le sobra patata y quiere colocar estos sobrantes en nuestro mercado y quiere exportar por encima de estas 800.000 t. Se trata ya de patata que no necesitamos y que hunde el precio de los patateros españoles, relata Arroyo. Esto es exactamente lo que pasó el año pasado.
En 2025, Francia tuvo un gran excedente de patata, ya que le quedaba patata de 2024. Le sobraba un millón de toneladas adicionales a las 800.000 t que habitualmente exporta a España. Quiso colocar este excedente adicional también en el mercado español y a cualquier precio. Por este motivo, siguió entrando patata vieja (de 2024) hasta primeros de agosto de 2025 en Mercamadrid y otros Mercas, a precios de en torno a 18 céntimos, recuerda Arroyo. Esta patata dañó el comienzo de la campaña española.
Este año 2026, ocurre lo contrario. Los grandes embolsadores, como Hijolusa, Meléndez o Udapa, en Álava, ya traen patata francesa amparados en sus contratos, porque en Castilla y León no hay suficiente para abastecerlos. Francia cumple por ahora sus compromisos con los embolsadores, pero Arroyo cree que acabarán comunicándoles que no tiene patata suficiente. Sus precios aún no suben, aunque sí se aprecia necesidad, y de ahí, según Arroyo, los 30-40 céntimos actuales en Castilla y León, que no son, para nada, el reflejo del precio medio de campaña, que se ha situado en torno a los 25-35 céntimos.
El año pasado, por estas fechas, los precios se desplomaron. Ahora, repuntan, sobre todo en variedades concretas que escasean. Arroyo cree que habrá más necesidad de patata de la habitual, que el mercado podría quedar completamente vacío y que la próxima campaña podría arrancar limpia, sin la presión francesa de este año, aunque todavía es muy pronto para hacer previsiones. Habrá que esperar a mediados de noviembre, cuando la campaña esté terminada.







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